lunes, 27 de abril de 2015

Las redes sociales y su espacio en el mundo corporativo

Por Ariel Torres



El día de su cumpleaños Lady Gaga tuiteó que estaba esperando a su novio para el festejo... con una botella de vino de la marca Álamos. El vino de la bodega argentina Catena Zapata, el más vendido de su origen en el exterior, no podría haber tenido mejor publicidad. La famosa cantante pop tiene 25 millones de seguidores. "Si al otro día ella tuiteaba que no le había gustado, estaba todo mal", bromea Gastón Pérez Izquierdo, CEO de la prestigiosa bodega.
"Boxeo, comprar comida, ahora el arreglo de flores de mi prometido con una botella de vino, listos después del trabajo. Hasta ahora el día ha sido perfecto", manifestó la cantante, junto a la foto que muestra el vino de Catena Zapata al lado de unos arreglos florales.
El ejemplo de la cantante tuitera y el comentario siguiente del directivo argentino sirven para mostrar el poder que hoy tienen las redes sociales en el mundo corporativo. ¿Cuánto dinero se hubiera necesitado para pagar una campaña publicitaria igual de contundente? "Impensado", responde Pérez Izquierdo.

En la tercera jornada del segundo ciclo de "Management 2020. Hacia el liderazgo del futuro", en la que participaron el citado directivo y Pablo Villalba, CEO de La Martina; Ricardo Caló, vicepresidente de operaciones para América latina de Starwood; Manuel Abelleyra, presidente de DirecTV, y Matías Videla, de Jumbo (Cencosud), también las redes sociales fueron protagonistas.
"¿Cómo inciden las redes sociales?", preguntó José Del Rio, conductor del ciclo, que recordó también el incidente por el que atravesó la empresa de café Starbucks en la Argentina, cuando se disculpó a través de Facebook y Twitter por usar vasos de fabricación nacional.
El primero en responder fue Caló, que dijo que lo que primero les genera en su compañía es una gran presión por monitorear todas las opiniones de sus clientes en la Web. "Debemos estar siempre atentos a lo que se escriba sobre nosotros", comentó el ejecutivo.
Enseguida, Caló aclaró que también estas redes abren muchas oportunidades para difundir su trabajo y para captar talentos. "Soy muy interactivo en las redes, porque democratizan la comunicación de las marcas con clientes potenciales. Además, apuntan al nuevo cliente y al consumidor del futuro", explicó.
En tanto, Del Rio recordó que el community manager de Starbucks había sido reemplazado al día siguiente de que miles de usuarios lo criticaron por dar a entender que los vasos nacionales eran de inferior calidad que los importados. Eso le dio pie para preguntarle a Videla si esa función hoy es clave para su empresa.
El CEO de Jumbo en la Argentina no dudó. "Para nosotros es fundamental", contestó. Y fue más allá aún: "En la tienda y en la opinión de nuestros clientes está todo lo que nos permite ver cómo funciona el negocio. Todo lo que hacemos y lo que pensamos está ahí", señaló el ejecutivo.
Tener muchos fanáticos en su propia página web, continuó Videla, les ha cambiado la forma en la que realizan su gestión comercial. "Yo no necesito un PowerPoint ni nada; con lo que comentan en el sitio y lo que mencionan en los locales ya me alcanza", reiteró.
"¿Y cuál es su forma de hacer un doble chequeo?", se le preguntó a Pérez Izquierdo. A lo que el CEO respondió que también toman en cuenta lo que se dice en las redes sociales, como un termómetro de lo que sucede con su marca.
Es más, el directivo de Catena Zapata comentó que a sus clientes les gusta interactuar con su bodega a través de las redes sociales. "Pero nada de community manager -confía-; ellos lo que quieren es hablar con los que hacen el vino, consultar a los enólogos, ver un poco qué hay detrás de las mística que rodea al mundo del vino."
Algo que se intuía, quedó ratificado en "Management 2020. Hacia el liderazgo del futuro": la nueva generación de CEO sabe que las redes sociales son un nuevo actor en el mundo de la comunicación, y que gran parte de la suerte de su empresa se juega en ese terreno.



Los dueños de Vaca Muerta y sus conflictos de intereses

Por Ariel Torres


Sin eufemismos, es el subsuelo en disputa por excelencia de esta parte del mundo, y sólo las dudas por el futuro del precio del petróleo han evitado su erupción. Está en disputa entre los Estados nacional y provinciales, que quieren quedarse con la renta; entre las petroleras, que buscan ponerle un pie encima; entre las empresas de servicios, que anhelan fortunas hoy con las inversiones que sólo a largo plazo retribuirán a las operadores; entre las comunidades indígenas y puesteros y crianceros (pequeños ganaderos), que reclaman como propias las tierras sobre la que se asienta; entre militantes ecologistas, que claman contra el daño del medio ambiente; entre obreros y ciudadanos que sueñan con vivir mejor. Todo eso ocurre en torno de Vaca Muerta, la formación de esquisto bituminoso o roca de arcilla, más voluminosa del hemisferio sur, entre cuyos poros está el crudo y el gas que sólo el método del fracking (fractura hidráulica) puede sacar.
Ahora bien, por definición constitucional, Vaca Muerta y su riqueza hidrocarburífera es de las provincias. De los 120.000 kilómetros cuadrados de la cuenca neuquina, que abarca sobre todo Neuquén y también algo de Mendoza, La Pampa y Río Negro, Vaca Muerta se extiende en unos 30.000, la mayoría en superficie neuquina, aunque también algo en el sur mendocino y el oeste rionegrino.
Los expertos –entre los que me incluyo- calculan que esta formación está entre 1.000 y 3.000 metros de profundidad, aunque tal vez abarque un área mayor y sea explotable a lo largo y ancho de 44.000 kilómetros cuadrados, incluido también algo de La Pampa. A su vez, en casi toda la cuenca neuquina hay otras formaciones no convencionales explotables con el fracking –aún no dimensionadas- como Agrio y Los Molles, también de shale o esquisto, y Mulichinco y Las Lajas, de tight o arcillas compactas.

Otra historia surge si analizamos a los “dueños” de las concesiones que otorgaron las provincias en Vaca Muerta. El más serio de los informes al que he tenido acceso, proviene de Montamat & Asociados, e indica que YPF controla casi la mitad de los 30.000 kilómetros cuadrados, si se tienen en cuenta sus participaciones accionarias en las áreas cedidas con permisos de exploración –que duran entre cinco y nueve años- y concesiones de explotación –que normalmente son por 25 años con una prórroga de diez, pero en hidrocarburos no convencionales se habilitaron períodos de 35 años con prórrogas ilimitadas de diez-. La petrolera estatal suma el 48,2% de Vaca Muerta, incluido 6,2% que pertenece a Y-Sur, la sociedad que formó para gestionar los activos que compró en 2014 a la norteamericana Apache.
Otrro estudio, esta vez de Giga Consulting, calcula que el potencial de Vaca Muerta se extiende por 44.000 kilómetros cuadrados y que YPF controla, con Y-Sur, el 41% de los acres -la unidad de medida usada en la industria petrolera, que equivale a 0,4 hectáreas-. En la mayoría de las áreas tiene otros socios. Y en muchas de ellas está a cargo de la operación.
A mi entender, la manera más idónea de medir qué empresa pesa más en la formación neuquina, radica en calcular cuántos kilómetros cuadrados opera cada una, aunque no cuente con el 100% de las acciones de cada área concesionada. Son las operadoras las que contratan a las empresas de servicios que harán la perforación, la fractura y la terminación del pozo, el control de la producción inicial y el tratamiento de residuos contaminantes. YPF opera el 45% de Vaca Muerta, según el mismo estudio de Giga Consulting.
YPF, en alianza con Chevron en las áreas Loma Campana y Loma La Lata Norte, es la única que hace un desarrollo masivo en Vaca Muerta. Por esta inversión conjunta, la Argentina ha pasado a ser en 2014 uno de los cuatro únicos países del mundo con explotación comercial de hidrocarburos de esquisto del mundo, junto con Estados Unidos, Canadá y China, según un informe del Departamento de Energía norteamericano. Por eso no es de extrañar que YPF totalice el 86% de los 361 pozos ya perforados, 91% de la producción petrolera y 89% de la de gas en la formación, según Giga, la consultora de los ingenieros Hugo Giampaoli y Alejandro Gagliano.
YPF ha sellado también acuerdos con la química norteamericana Dow y la petrolera estatal malaya Petronas para emprender proyectos piloto, paso posterior a la exploración y previo al desarrollo masivo. Este año firmó un memorándum de entendimiento para asociarse con la china Sinopec, pero aún no está rubricado el acuerdo definitivo. Eso sí, el presidente de YPF, Miguel Galuccio, admitió en marzo en la presentación de los resultados de la empresa de 2014 que si la cotización internacional del crudo se mantiene por mucho tiempo más en los actuales 45 dólares por barril en Estados Unidos, será difícil que la Argentina sostenga el actual valor hasta 84% mayor.
El gobierno de CFK impuso un precio sostén, de 77 dólares el barril del llamado petróleo Medanito, el de la cuenca neuquina, que con API de 26 podemos decir que es un crudo de calidad media, y creó subsidios de hasta US$ 6 por barril a las petroleras que aumenten la producción y la exportación. Son estímulos para alentar la inversión en un país que busca recuperar el autoabastecimiento energético, que está siendo financiado por los contribuyentes y los consumidores que pagan el combustible más caro de América latina, así como en los primeros años de kirchnerismo abonaban uno de los más baratos.

Galuccio repite que no produce a pérdida, lo que en el mundo petrolero se sabe como absurdo, ya que en la actualidad todas las empresas lo hacen en rojo. Las únicas empresas que ahora ganan son las de servicios, sobre todo las que hacen la fractura: las norteamericanas Schlumberger, Weatherford, Halliburton y Baker Hughes (estas dos últimas anunciaron su fusión en noviembre de 2014). Las perforadoras: DLS, del grupo noruego Archer; la china Sinopec; las estadounidenses Nabors, San Antonio Pride y Helmerich & Payne (H&P), la canadiense Calfrac -que también hace fracking- y las locales Venver, Quintana y Estrella.
Hay empresas de transporte, construcción y otros servicios que crecen, como TSB, Contreras Hermanos, Víctor Contreras, Ingeniería Sima, Oil M&S (de Cristóbal López) o GTC, más conocida como Gabino Correa. También están las de tratamiento ambiental: Indarsa, Comarsa, EET, Transecológica, Triter y Serma (otra firma de López).
En el 2013, YPF y Chevron lograron que Neuquén les extendiera la concesión de Loma Campana y Loma La Lata hasta 2048. Además, en 2008 el gobierno de Jorge Sapag renegoció con YPF y las demás petroleras todas las concesiones, que en general vencían en 2017, y las prorrogó hasta 2027. En la actualidad no están negociándose extensiones en Neuquén, según su subsecretario de Combustibles, Gabriel López. Alberto Saggese, presidente de Gas y Petróleo de Neuquén (GyP), empresa del Estado provincial, prevé que las prórrogas comiencen a debatirse en 2020.
GyP es la segunda petrolera con más acres en Vaca Muerta. Cuenta con el 12,3% de los 30.000 kilómetros cuadrados de Vaca Muerta, según Montamat, o el 11% de los 44.000, según Giga. Pero sólo opera el 1% de la versión extendida de la formación. Es que GyP fue creada en 2008 para que se quedara con todas las áreas no concesionadas y para que licitara entre 80% y el 90% de la participación accionaria en cada una de ellas. En total suma 70 de los 150 bloques, siempre con participaciones que van del 5% al 20%. Este año comienzan a vencer los permisos de exploración que se licitaron en 2009 y 2010 y, en caso de que las petroleras no hayan cumplido con sus compromisos de inversión, deberán devolver las áreas a GyP. En la actualidad le quedan pocas áreas sin licitar en la versión acotada de Vaca Muerta, como Apón, La Banda y Catriel Viejo, según datos del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG).
"Estamos asociados con cuatro de las petroleras más importantes del mundo: Shell, ExxonMobil, Wintershall y Total", destaca Saggese. De esas cuatro, la anglo-holandesa, la norteamericana y la alemana ya han comenzado sus planes piloto, mientras la última, francesa, aún se encuentra en etapa exploratoria. "El precio internacional del petróleo no afecta los planes piloto. Si un año no se hace nada en un área, puede significar dos o tres de pérdidas. En los próximos tres años, Shell invertirá 250 millones de dólares; Total, 300 millones, y Wintershall, 150 millones. Exxon no anunció sus planes, pero este año completa con 100 millones su programa de 500 millones", explica el presidente de GyP. Ulrike Sasse, vocera de Wintershall, aclara que esa empresa desembolsará menos: 110 millones. "En 2016 o 2017, nuestros socios deberán decidir si pasan a un desarrollo masivo: dependerá del precio del petróleo y de si bajan los costos, que están altos, 57 dólares por barril en el caso de YPF, y más en otras empresas", continúa Saggese.
Pluspetrol, de las familias Rey y Poli, es la tercera petrolera con más acres de Vaca Muerta: el 7,6% de los 30.000 kilómetros cuadrados o el 7% de los 44.000, porcentaje similar al del área operada. Pluspetrol, que afronta una polémica por daños ambientales en Perú, produce el 1% del petróleo y perforó el 3% de los pozos en la formación neuquina.
Wintershall, del grupo BASF, cuenta con el 7,5% de la Vaca Muerta pura y el 6% de la extendida, de la que opera el 7%. Apenas está comenzando, sólo perforó un pozo por ahora, pero prevé otros siete. "Queremos que la Argentina se convierta en nuestro centro de excelencia en cuanto a operaciones de recursos no convencionales", dice Sasse, de Wintershall, desde Alemania. "La industria de hidrocarburos requiere inversiones a largo plazo a pesar de la volatilidad de los precios del petróleo. Vaca Muerta tiene dos desafíos: productividad y liquidez financiera de los proyectos anunciados y, para que las inversiones sean rentables, los precios locales deben ser competitivos a nivel global. Aún deben realizarse investigaciones adicionales para confirmar exactamente las características del reservorio", aclara la vocera, que no descarta la compra de más acres en Neuquén.
El mega yacimiento es el equivalente a un gigante adormecido, que por lo voluminoso de su estómago, necesita una inmensa cantidad de alimento para despertar. Se llama inversión.


viernes, 24 de abril de 2015

Economistas y Políticos

Por Ariel Torres

Fuente: Roberto Cachanosky


En su libro El Economista y La Política, William Hutt analiza cuál es la función de los economistas que participan de la política. Resulta bastante claro que, muchas veces, los economistas terminan formulando propuestas económicas que se acomodan a los deseos de los políticos. Normalmente este comportamiento obedece a que los políticos suelen decir que tal o cual medida económica es políticamente inviable. Ante esta afirmación los economistas suelen acomodar la medida económica al gusto del político para hacerla políticamente viable, por más que la corrección sea una gigantesca payasada.

Dice Hutt en una parte de su libro que muchas veces los economistas terminan asesorando a los políticos para que éstos terminen actuando como si no hubiesen sido asesorados por economistas. En otras palabras, si el economista acepta las llamadas restricciones políticas, lo más probable es que el político haga lo que le parece y como si nunca hubiese consultado a un economista.

Es fácil para nosotros, los economistas, criticar a los políticos por ineptos, pero la realidad es que dentro del gremio ha habido cada economista en la función pública que mejor perderlo que encontrarlo. Ya sea por blandos, por baja capacidad profesional o solo por permanecer cerca del poder, muchos colegas han sido responsables de la decadencia económica argentina.

Más de una vez algún economista ha aceptado la restricción de lo “políticamente inviable” y terminaron creyendo que podían sustituir una medida de reforma estructural con algún artificio financiero, monetario o cambiario. En la década del 80 terminamos en la hiperinflación porque creyeron que los artificios financieros del Banco Central, manejando el endeudamiento, la tasa de interés y el tipo de cambio era un sustituto de la baja del gasto público para equilibrar las cuentas del estado. El resultado fue que el 6 de febrero de 1989 el BCRA se quedó sin reservas, dejó de vender dólares para sostener artificialmente bajo el tipo de cambio, llevándonos de cabeza a la hiperinflación.

Durante el gobierno de De la Rúa se creyó que el endeudamiento como el blindaje y el megacanje eran sustitutos de las reformas estructurales, en particular la baja del gasto público. Lo echaron a Ricardo López Murphy por proponer una baja del gasto de U$S 3.000 millones porque era políticamente inviable y a los pocos meses, más precisamente en julio de 2001, terminaron bajando las jubilaciones y los sueldos de los empleados públicos bajo el nombre de la política de déficit fiscal cero. Pero la diferencia entre lo que proponía Ricardo López Murphy y lo que se hizo en julio de 2001 es que López Murphy proponía una reforma del estructural del estado que permitiera bajar el gasto para equilibrar en forma ordenada las cuentas del sector público, en tanto que el déficit cero no implicaba una reforma estructural del sector público sino una baja horizontal para equilibrar las cuentas, es decir sin establecer prioridades en el gasto para dejar de gastar en lo que no era función esencial del estado y así disminuir las erogaciones.

El dato relevante es que por no hacer oportunamente las reformas estructurales de fondo por considerarlas políticamente inviables, primero se terminó en un recorte del gasto desordenado pero que tampoco alcanzó y finalmente llegó Duhalde bajando el gasto público de la manera más torpe, generándole un alto sufrimiento a la población con la devaluación y la llamarada inflacionaria correspondiente para licuar el gasto público. En otros términos, lo políticamente inviable que proponía Ricardo López Murphy era menos cruento, más equitativo y menos doloroso para la población que el zafarrancho que terminó haciendo Duhalde con la devaluación.

¿Puede uno afirmar que es políticamente más viable hacer el zafarrancho que hizo Duhalde, que bajar ordenadamente el gasto público? Posiblemente así sea. En Argentina los políticos parecen no hacer las cosas por las buenas sino por las malas.

Planteo este punto porque todos sabemos que el kirchnerismo deja un fenomenal problema económico y, particularmente, un gasto público récord con una presión impositiva que asfixia a la gente. Estos dos problemas habrá que enfrentarlos por las buenas por las malas. Por las buenas es ir preparando desde ahora un claro plan de reducción del gasto y de la carga tributaria y no esperar que el estado se quede sin financiamiento y volvamos a utilizar la vieja receta de licuar el gasto público con una llamarada inflacionaria. Receta que no sirve porque la llamarada inflacionaria no elimina el gasto inútil. El despilfarro en ñoquis, fútbol para todos y demás delirios no desaparece, solo se lo licua pero sigue vivo. En cambio, una baja del gasto público que lleve a una reforma estructural fortalece las funciones propias del estado (seguridad, justicia, etc.) y elimina aquellas que no son función del estado. No solo hay que buscar el equilibrio fiscal. También hay que lograr la eficiencia en el gasto. No gastar en cualquier estupidez que le pase por la cabeza al populista de turno.

Justamente el desafío del próximo ministro de economía, si es que no es k y quieren recuperar la economía argentina, consiste, en parte, en convencer a los políticos que lo que ellos consideran políticamente inviable es viable y menos doloroso, y lo que ellos consideran políticamente viable termina siendo una gran perjuicio para la sociedad.

Si el kirchnerismo llega a su fin de ciclo, el gran desafío del equipo económico que asumirá el desastre que dejarán los k será convencer a la dirigencia política que es mejor hacer las reformas y los recortes de gasto en forma ordenada y con criterios de prioridad que recurrir a la vulgar licuación del gasto que no resuelve nada de fondo y, como monstruo de mil cabezas, cada tanto reaparece conduciéndonos a una nueva crisis inflacionaria, pérdidas patrimoniales y sufrimientos en la población.

En definitiva, esperemos que los economistas, en el futuro, no asesoren a los políticos para que actúen como si nunca hubiesen sido asesorados por los economistas. Por una vez en la vida hagamos las cosas bien, educando, sobre todo, a los políticos, para que entiendan que, lo que ellos consideran políticamente inviable, termina siendo no solo políticamente viable, sino también la mejor opción para la población.


miércoles, 18 de marzo de 2015

El costo de no devaluar está cada vez más cercano

Por Ariel Torres




Detrás de cada línea opositora que se manifiesta en estos días, la frase “el kirchnerismo le dejará el costo político de la devaluación al próximo gobierno”, se escucha a derecha e izquierda. Es una frase que vende, pero es errónea, típico de aquellos que no entienden cómo funciona el sistema de precios. CFK se verá forzada a realizar una devaluación, aún contra su voluntad, más temprano que tarde, simplemente porque los precios internacionales no responden a la voluntad de la exitosa abogada.

En este primer semestre de 2015, quien empujará al gobierno a devaluar será nada menos que Brasil, destinatario del 22% de nuestras exportaciones (esto lo hace nuestro principal comprador), que no necesariamente está “devaluando”, sino que tal afirmación se refiere a un fenómeno más característico, en el cual el mercado de monedas determina todos los días cual es la tasa de conversión de reales por dólar. Si bien el Banco Central de Brasil puede intervenir, quien determina el tipo de cambio es la oferta y demanda de reales. No hay una decisión política de devaluar, sino que el tipo de cambio se deprecia o aprecia al ritmo de la oferta y demanda de reales. Esto ocurre básicamente porque en Brasil efectivamente hay un mercado libre para intercambiar dólares por reales. En Argentina, ese mercado está totalmente intervenido y es ficticio.

Si así no fuera, podríamos comprar toda la cantidad de dólares que quisiéramos a $ 8,70.

Los que defienden la consigna de que el gobierno argentino puede mantener el tipo de cambio oficial en los niveles actuales o con “devaluaciones programadas” son los mismos que piensan que los gobiernos pueden fijar algunos precios. Y esta idea la han tenido cientos de gobiernos a lo largo de la historia, pretendiendo fijar principalmente su tipo de cambio. Los resultados han sido contundentes: en el 100% de los casos los gobiernos han eventualmente fracasado en esta tarea. Un ejemplo reciente es la fuerte devaluación de la libra esterlina en 1992, pero podríamos hablar también del reciente anuncio del Banco Central de Suiza por el cual decidió dejar de defender su moneda.

Así como Inglaterra no pudo contener la devaluación de la libra, ni Arabia Saudita  puede contener el precio del petróleo, CFK no podrá mantener al peso argentino en estos niveles disparatados, por la simple y sencilla razón de que necesita de la entrada de dólares, y con este tipo de cambio atrasado, cada día que pasa caen las proyecciones de ingresos netos de divisas. Y como no alcanza con los oscuros préstamos provistos por China, va a necesitar de esos dólares antes de irse y no tiene de donde sacarlos.

Si bien ser caro o barato es una cuestión más bien relativa, la mayoría de los países se han vuelto más baratos que Argentina en el último año. Todos nuestros vecinos venden productos idénticos a los nuestros y cada vez los ofrecen a precios más bajos. No hay que ser un sabio para entender que quienes antes nos compraban, ahora comprarán acá al lado, o allá enfrente.

Pero veámoslo con más claridad en este ejemplo, que incluye la evolución del tipo de cambio, y también la inflación:

-         Si un extranjero venía a Argentina el 1 de febrero de 2014, con 100 dólares podía comprar 801 pesos. Imaginemos un único bien cuyo precio es $ 1, entonces esta persona podía comprar 801 unidades de este bien.

-       En la actualidad -marzo de 2015- ese mismo extranjero puede comprar con 100 dólares, 877 pesos. Pero ahora ese único bien que antes costaba $1, cuesta $1,40 (por la inflación). Entonces con sus 877 pesos puede comprar sólo 626,43 bienes (monto de 877 pesos dividido el precio de $1,40).

-       Notamos que antes compraba 801 bienes y ahora compra 626,43. Es decir que el poder adquisitivo de 100 dólares cayó un 21,80% desde febrero de 2014 a la fecha.

Ahora bien, allí no termina la muestra, puesto que en casi todos los países del mundo, hoy 100 dólares compran más bienes que en febrero de 2014, en particular en Brasil donde compran un 20,5% más:


La tabla muestra que en prácticamente todo el mundo, 100 dólares compran hoy bastante más que en febrero de 2014. En nuestro país, sucede exactamente lo opuesto y eso no es sostenible. Para rematar, la última semana el real se depreció casi un 10% más. Cada vez que escuchen “no vamos a devaluar aún cuando el real haya caído” deben interpretarlo como “estamos pensando como disfrazar nuestro relato porque vamos a tener que devaluar si o si”.

Por eso cuando CFK y sus acólitos repiten a quien quiera oír (son cada vez menos) que “este gobierno no va a asumir el costo de la devaluación”, deben entender en realidad que esa es una decisión que excede sus facultades. El mercado y el sistema de precios son mucho más poderosos que un político megalómano, o un tecnócrata de pocas luces.


Es la ciencia la que ya ha tomado la decisión diciendo a viva voz que Argentina está cada día más cara y que la devaluación es inevitable.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Venezuela y sus calles de sangre

Por Ariel Torres

Fuente: Diana Fernández Irusta
Foto: Carlos Ramírez / Reuters


El martes pasado fue día de luto en San Cristóbal, la ciudad próxima a Caracas que el año pasado protagonizó lo más virulento de las protestas estudiantiles contra el gobierno de Maduro. Con la crisis económica y el descalabro político agudizados (y pese a las 43 muertes que se habían cobrado aquellas manifestaciones), la gente volvió a las calles. Pero nada bueno presagia un país cuyo Ministerio de Defensa autorizó el uso de armas de fuego para repeler las marchas callejeras. La desgarradora juventud de Kluiverth Roa profundiza el anuncio de tragedia.

Hay que tener 14 años, y muchas ganas de gritar, de marchar (¿a cuántas manifestaciones puede haber asistido alguien que apenas supera la primera década de vida?), y más deseo aún de tomar cada minuto del día de a sorbos rápidos, voraces, maravillados.
Hay que tener 14 años y empezar a leer algo más que lecciones escolares y cuentos infantiles; escuchar el rumor de algo llamado política y empezar, quizá tímidamente, a articular odios, amores y principios. Hasta que un día, entre la adrenalina y la fascinación de lo nuevo, se sale a la calle, ignorante de que ése será el último día. Que esa -¿primera? ¿segunda?- manifestación será la definitiva, la del cráneo reventado en esquirlas y horror, la cancelación de todas, absolutamente todas, las oportunidades.
Algo de ese espanto estará sintiendo el chico que en esta foto increpa a los cuerpos de seguridad venezolanos: la sangre en su torso y manos, testimonio de la que vertió, en abundancia letal, el estudiante Kluiverth Roa, 14 años de vida hasta el balazo que lo calló para siempre.
El manifestante anónimo grita, encara, gesticula. Por sobre todo, muestra la sangre que clausura toda alternativa de palabra. Y avanza solitario, pura garra y conmoción, hacia la impavidez de los hombres armados que -no lo sabemos- quizás escuchen, quizá miren hacia otro lado. Quizá titubeen entre amenazarlo o dejarlo hacer.

domingo, 18 de enero de 2015

La otra cara de la baja de los precios del crudo

Por Ariel Torres


Mientras el desplome del precio del petróleo es un dolor de cabeza para muchos países, para otros es una gran bendición. Los consumidores, que también salen beneficiados, aún no sienten los efectos positivos. Analicemos las razones.
En marzo de 2008, el precio del petróleo llegó a la cifra récord de 105 dólares el barril. Había subido en solo un año 50 dólares y eso tenía a medio mundo alarmado y buscando cómo enfrentar las consecuencias negativas de dicha alza. Para examinar formas de encarar la situación, a instancias del Banco Mundial y la Universidad George Washington se reunieron, en marzo de ese año, más de 140 autoridades de bancos centrales, ministerios de Energía y Finanzas, ejecutivos de empresas petroleras, representantes de consumidores de petróleo de la industria pesada, así como economistas.
La gran preocupación radicaba en que el aumento de los costos de la energía perjudicaba el crecimiento global. Como resultado, varios países en desarrollo comenzaron a perder terreno en la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, en Filipinas 4 millones de personas volvieron a caer en esa condición en 2008. El alza del precio obligó a algunos países a mantener los subsidios al petróleo y compensar a los pobres.
Pues bien, siete años después, el mundo está tan alarmado como antes, pero esta vez por una situación contraria. El precio del crudo va cuesta abajo. La semana pasada cruzó la barrera de los 50 dólares el barril. En el último año, la referencia WTI (de Estados Unidos) ha caído 48 por ciento, mientras que el Brent (de Londres) lo ha hecho en 56 por ciento.
El desplome del precio tiene en serios apuros a países productores como Rusia, algunos de Oriente Medio, el norte de África y Venezuela que es, de lejos, el mayor perdedor. Según el Banco Mundial, por cada 10 por ciento que se abarata el petróleo, estos países exportadores podrían ver reducido su crecimiento hasta en 3 puntos porcentuales.
Pero no son los únicos afectados. El petróleo juega un papel muy importante en varias economías latinoamericanas como Ecuador, Colombia, México, Brasil y Argentina. El impacto sobre los dos primeros es significativo, pues sus exportaciones dependen en 60 y 67 por ciento, respectivamente, del petróleo. Se estima que por el desplome del precio del crudo, Colombia dejará de recibir este año 9 billones de pesos.
La situación de México, segundo productor de la región, es diferente pues su fuerte sector manufacturero se beneficia de la baja de los costos de la energía. Para Brasil la situación es menos dramática, pues depende mucho menos de los ingresos petroleros, lo que no quiere decir que no lo afecte. Tanto en México como en Brasil, la caída de los precios pone en riesgo los planes de inversión para explotar más petróleo, en especial los yacimientos en aguas profundas.
También en Argentina el tema tiene doble cara. En el corto plazo alivia las cuentas fiscales porque abarata las importaciones de combustibles, pero en el largo es una mala noticia para sus proyectos de invertir en hidrocarburos no convencionales en la llamada formación Vaca Muerta.
La brusca caída en la cotización también preocupa en Wall Street, donde las acciones de las grandes petroleras se han desplomado. Los analistas pronostican un descenso de más del 20 por ciento en las utilidades de las compañías energéticas en ese mercado neoyorquino.
En Economía, lo malo para unos puede ser bueno para otros. El Banco Mundial (BM) señala que los beneficios de la caída del crudo pueden ser muy significativos para los países en desarrollo que son importadores. Los precios más bajos contribuirán al crecimiento y reducirán las presiones fiscales, inflacionarias y externas de India, Sudáfrica o Turquía.
Los países en desarrollo que importan crudo tienen la gran oportunidad de llevar a cabo reformas estructurales y financiar programas sociales con el excedente inesperado de las nuevas importaciones más baratas. De acuerdo a eso, una caída del 30 por ciento en el precio del petróleo podría repercutir en un crecimiento de la economía global de medio punto porcentual a mediano plazo. Para los países importadores este medio punto del PIB se lograría con una reducción del 10 por ciento en el precio del petróleo.
Algunos países están frotándose las manos, entre ellos España, que depende en más del 90 por ciento del petróleo que trae del exterior. Cualquier abaratamiento de esta materia prima representa una reducción de los costos en general.
Entre tanto, Chile es el más beneficiado en América Latina. Depende en buena medida de la producción de cobre, que consume mucha energía que ahora se abarata. Según el banco de inversión británico Barclays Capital, para Chile, el mayor importador de crudo del área, la caída de los precios podría ayudar a aliviar la inflación.
Otros beneficiados son los países de Centroamérica y el Caribe, porque son importadores netos.
Ahora bien, dado que el petróleo es un factor determinante en la canasta de costos de muchos bienes y servicios, su caída debería reflejarse en el descenso de algunos precios, por lo menos en teoría. Se considera, por ejemplo, que se deben abaratar los costos del transporte —tierra, mar y aire— En este sentido, los consumidores esperarían pagar menos por la gasolina, pero no ha sido así. Un informe de la BBC señala que en América Latina siguen pagando igual o incluso más que hace seis meses.
A los colombianos llenar el tanque del carro les cuesta hoy casi lo mismo que cuando el barril estaba en 100 dólares. A los mexicanos aún más. Las razones, en la mayoría de los países, están en los impuestos y los subsidios. Mientras que en Colombia, en los últimos seis meses, el barril de crudo cayó en más del 50 por ciento, el precio del galón de gasolina apenas disminuyó 3 por ciento.
Pero Colombia está lejos de tener el combustible más caro de la región. Al inicio del año, el precio en Argentina llegaba a 1,31 dólares por litro y superaba al de Uruguay. En México se vive una situación similar. En diciembre pasado la gasolina costaba 0,91 centavos de dólar por litro y el primero de enero se declaró un aumento de 1,9 por ciento.
Y mientras el precio de la gasolina ha caído rápidamente en Estados Unidos, en Europa los gobiernos aplican impuestos que encarecen el precio que paga el público. Por otro lado, dada la conexión que existe entre el precio de la energía y el de los alimentos, la caída del petróleo —en la teoría— debería favorecer la seguridad alimentaria del mundo.
Los altos precios energéticos de los últimos años aumentaron los costos de los fertilizantes y el transporte. Además, estimularon la producción de biocombustibles, lo que hace que los alimentos se usen para mover los autos. Se esperaría que en un escenario contrario, como el actual, la situación se invierta.
Se estima que el precio de los alimentos y de la energía representa más del 70 por ciento de la canasta de consumo de los pobres, lo que significa que las consecuencias de la caída del petróleo, a largo plazo, deberían ser favorables, puesto que los pobres del planeta son altamente vulnerables a los efectos del aumento de precios en los combustibles y los alimentos.
El asunto es que a lo largo de la historia se ha mostrado cómo el vaivén del petróleo perjudica a unos y favorece a otros. Son las dos caras de la moneda, 

Muchos se preguntan por qué no bajan los precios atados al petróleo. En el caso de la gasolina,  hay varias razones. Una de ellas es la fórmula para calcular el precio del combustible en la que la tasa de cambio es una variable de gran peso. En seis meses las devaluaciones han tenido peso propio. Además, están los impuestos que representan más del 50 por ciento del precio de la gasolina, en algunos casos.

Los tickets aéreos tampoco bajan, aunque la gasolina pesa un 40 por ciento en los costos operativos de la industria aérea, y eso es por los efectos devaluatorios. Se estima que alrededor del 60 por ciento de los costos operacionales de las compañías está atado al dólar.
Otro sector que debería beneficiarse con el desplome de los precios del petróleo es el transporte de carga por carretera si se tiene en cuenta que los combustibles representan el 39s por ciento de sus costos operativos. Pero como ni la gasolina ni el gasoil han descendido sustancialmente de precio, el sector ha advertido que viene un encarecimiento de los fletes.
Por otro lado, tampoco se ha sentido la reducción en el precio de la urea, uno de los fertilizantes más importantes para la agricultura, y cuya materia prima es el petróleo.  Mientras el petróleo ha caído un 50 por ciento, el costo de la urea en Latinoamérica solo ha descendido un 5 por ciento.

No está dicha la última palabra en la baja del crudo, ni mucho menos.

martes, 2 de diciembre de 2014

El Blue a $ 20 ya no es una fantasía

Por Ariel Torres



Cuando el gobierno kirchnerista implementó el cepo cambiario allá por el 31 de octubre de 2011, el Blue estaba en $ 4,49, y su tendencia a partir de allí fue siempre hacia arriba. Hoy está sobrevolando los $13,50, pero esta crecida no ha sido necesariamente en línea recta, como es lógico en el precio de cualquier activo. Ninguno se mueve de manera lineal.

Hace poco más de un año y medio, en febrero de 2013, en esta misma columna estando fuera del país, escribí que el Blue iba camino a los $ 10. En esos días, el Blue estaba en $7,50 y yo estimaba que el pronóstico de los $10 debía llegar hacia mediados de año (se terminó dando a comienzos de mayo de 2013). Ya más curtido, a mediados de octubre de 2013, escribí que el Blue iba camino a los $ 12 y la cotización paralela de fines de enero de 2014 me dio la razón. Cuando Argentina iba hacia el default aconsejé comprar U$S con el Blue en $12,80 y dos meses después, ya se encontraba en $16, un valor con un altísimo componente especulativo, por cierto.

Ahora bien, en algunas consultas privadas sobre cuándo va a dar el tan esperado rebote, siempre respondo lo mismo: “no existe capacidad alguna del gobierno para sostener la actual cotización, y si sigue ejerciendo el poder de policía en las cuevas, la gente lo va a comprar en la calle”. Hay otras respuestas, y lo ampliaré de inmediato, pero el escenario del Blue a $ 20 en marzo de 2015 me parece más que valedero.


Cuando Vanoli asumió como presidente del Banco Central, el Blue tuvo una abrupta caída del 22%, desde la zona de los $ 16 a los $ 12,50, y por supuesto que no alcanza este escenario para decir que la tendencia alcista en el dólar ha finalizado. El Blue ha tenido caídas de magnitud similar en el pasado, luego de lo cual siguió subiendo. Tal fue el caso cuando alcanzó los $ 10,80 hacia junio de 2013 y después cayó a la zona de $ 8 y cuando alcanzó los $ 13 pesos en febrero de este año para retroceder hasta $ 10,50.




La Base Monetaria está hoy en aproximadamente $ 420.000 millones y las Reservas en casi $ 29.000 millones, lo que da un referencial de $ 14,50 para el tipo de cambio, más lo que la expectativa negativa y la especulación le sumen. No hay secreto en esto. Y tengo serias dudas de que el gobierno pueda seguir absorbiendo los pesos que emite a través de distintas Letras. Con la Base Monetaria en la zona de los $ 500.000 y las reservas en la zona de $ 25.000, como preveo para marzo, el dólar convertibilidad llegaría a $ 20. Matemática pura, mis amigos.

Para entender porqué cayó el Blue los últimos días hay que poner atención en algunos factores: el primero fue porque se impidió la operatoria del Contado con Liquidación (el volumen transado cayó en un 90%!!!). El Contado con Liquidación es el mercado blanco libre del dólar, y la operatoria se impidió a través de todo tipo de presiones (investigaciones de la AFIP y poder de policía) a los participantes de ese mercado. Lo más tenebroso del análisis es que el Blue no cayó por cambio de expectativas, porque si así hubiera sido, el Boden15 no seguiría teniendo un rendimiento absurdamente alto como lo tiene.

En segunda instancia, además de hacer este análisis descriptivo del pasado, no debemos perder de vista lo esencial: el problema que genera la caída del valor del peso continúa sin solución, y cae porque el estado gasta más de lo que recauda y esa diferencia la cubre dale que te dale a la maquinita de imprimir billetes. Tan simple como eso. Con un año electoral en puerta, resulta difícil pensar que el estado actuará con siquiera un poco de la disciplina fiscal que debería tener.

Veamos mientras cómo está intentando financiar este gran gasto minimizando la necesidad de imprimir pesos, por dos grandes caminos: endeudamiento interno y esterilización.

El endeudamiento interno ha sido una novedad que ha explorado el gobierno recientemente a través de la emisión de bonos “dollar linked” (atados al precio del dólar oficial). Sin embargo esta es una vía muy limitada y sólo se han conseguido colocar el equivalente a unos $ 14.000 millones de pesos. Esto es muy poco comparado con los $ 200.000 millones de pesos de ampliación de gasto anunciados en agosto de este año y los $ 57.000 millones extra anunciados hace dos semanas.

La esterilización comprende al mecanismo por el cual el estado se financia imprimiendo pesos, al tiempo que instruye al Banco Central a que se endeude por montos similares con deuda de corto plazo (las llamabas LEBACS o Letras del Banco Central). Pero cualquier persona con un mínimo de sentido común entenderá que esta es sólo una solución de corto plazo y no es más que esconder la basura debajo de la alfombra: no se puede jugar este juego de manera indefinida. Los agentes del gobierno que se hacen llamar economistas creen que pueden hacerlo a su gusto y placer. Un error importante.




Pero veamos ahora la parte más interesante y peliaguda de todo este embrollo: el gobierno espera resolver el problema de los holdouts apenas iniciado el 2015 para luego tener vía libre para endeudarse en el exterior y llegar a finales del año electoral con un poco más de aire. La subestimación de los factores es lo que a mi entender los/nos condenará, puesto que han dado sobradas pruebas de impericia intelectual para resolver problemas macro y no conocen los tiempos de los mercados de capitales.

Las dificultados para lograr un acuerdo ya están a la vista, conjuntamente con los pocos incentivos de los prestamistas internacionales de prestarle dinero a un gobierno en retirada, que sigue gastando sin solución de continuidad.

Dicen que los economistas somos los mercaderes del desastre, definición con la que no coincido en absoluto, pero –para ponerlo en términos futbolísticos- este gobierno no para de tirar centros. Hay que adelantarse a la jugada: el momento de compra es hoy.