jueves, 5 de julio de 2012

Keynes se nos mataría de risa.


Por Ariel Torres


A CFK le preocupa cada vez más -por lo bajo- la caída de la inversión en la Argentina. Y tiene razón en estar preocupada. Eso para por no ocuparse cuando se podía hacerlo. La inversión interna bruta fija sufre una muy fuerte retracción, que profundiza la caída de la actividad, a nivel general. Es cierto que los niveles de inversión de 2011 fueron récord, pero eso es para los paupérrimos niveles argentinos, que históricamente son bajos. Pero la mandataria sostiene que la situación es producto de la falta de voluntad de los bancos privados para dar préstamos a los inversores. Y decidió que la mejor opción... es obligarlos a que lo hagan.
Expresar que la caída de la inversión es producto de la falta de crédito es -como mínimo- muy discutible. De hecho, en 2011 no hubo más préstamos al sector privado que ahora y, sin embargo, como destacó la Presidenta y coinciden estadísticas privadas, hubo un récord.
Lo que sucede -y es una verdad de perogrullo- es que lo que se necesita para que haya inversiones es que haya una perspectiva de negocios. Así, incluso las compañías reinvierten sus propias utilidades. La recuperación que se inició en 2002 no necesitó de crédito. Internacional no había, ni lo hay hoy por el default, y el mercado de capitales local estaba destruído por el corralito, el corralón, el default y la pesificación.
Ningún empresario razonable pedirá créditos para invertir si no tiene una perspectiva de vender más. Por poner un ejemplo de estos días: qué sentido tendría que Nucete quisiera ampliar su producción cuando por las guerras comerciales con Brasil tiene riesgos de no poder colocar lo que actualmente elabora?
Quién querría invertir cuando la Argentina no deja de perder competitividad incluso con los países limítrofes a raíz de la alta inflación en dólares que padece?
En otro orden, si alguien quiere comprar equipamiento importado, ya que muchísimas máquinas no se fabrican aquí, qué posibilidades hay de hacerlo, de conseguir primero las licencias y luego las divisas para pagar? Y si una compañía extranjera invierte aquí, qué posibilidades tiene de poder disponer de esas utilidades? Prácticamente nulas.
CFK se quejó y se queja de que hay bancos que cobran extravagantes tasas del siete por ciento anual a España, pero para la Argentina llegan a duplicarse. Es porque España tiene riesgo de caer en default, mientras que la Argentina ya lo está. Es muy probable que si el país normaliza las relaciones con el Club de París, logre financiamiento baratísimo para la inversión. Y si los bancos locales no fueran capaces de competir en ese frente, se quedarían fuera del negocio. Cristina Kirchner firmó en 2008 un decreto en el que le ordenaba arreglar con el Club al entonces ministro de Economía Amado Boudou. Pero desde entonces no hubo una sola novedad. La Presidenta critica ahora a los bancos que financian el consumo, pero ella misma señaló que precisamente el consumo era el motor de la economía y que salvaría al país de los influjos de la crisis internacional.
Además, el discurso del martes pasado fue el adiós a las ideas de John Maynard Keynes. Cristina Kirchner quiere que en medio de la caída de la actividad económica los privados inviertan para tratar de revertir el ciclo, mientras el Gobierno, según las estadísticas del Indec, paraliza obras públicas y de infraestructura.
ENUNCIADOS KEYNESIANOS
Los conceptos y enunciados vertidos por John Maynard Keynes forman, en su conjunto, una corriente o teoría que actualmente lleva su nombre. Algunas de las características más importantes de la Teoría Keynesiana son:


  • Es una teoría macroeconómica, es decir, a partir de este momento se analiza el comportamiento de la economía en el ámbito agregado. Por este motivo, se consolidan los términos de Demanda Agregada y Oferta Agregada.
  • Es una refutación del liberalismo (laissez-faire).
  • La teoría económica de Keynes lleva directamente a la política económica por él mismo recomendada.

  • d) Su principal interés es explicar cuáles son los determinantes del volumen de empleo, más allá, considera un desempleo masivo NO VOLUNTARIO.
    e) Resurge el rol del Estado como el único ente que puede regular la situación del desempleo.
    f) Denuncia la falacia del ajuste automático propuesto por los clásicos en su momento. De esta manera se enfoca hacia un equilibrio cambiante.
    g) Debido a que el dinero juega un papel importante en su teoría, se le llama también teoría de una Economía Monetaria.
    h) La inversión tiene gran importancia para lograr un cierto nivel de empleo.

    KEYNES SEGUN CRISTINA Y LA CAMPORA

    El amigo John postuló que en un escenario recesivo los privados, asustados, no invierten aunque les regalen el dinero, lo cual profundiza la retracción. La solución, dijo Keynes, es que el Estado rompa la "trampa de la liquidez" aumentando la inversión pública. En este caso, nuestra Presidenta, que, como Néstor Kirchner y el viceministro Axel Kicillof, se autodefine como "keynesiana", hace todo lo contrario.
    El Tesoro Nacional se niega a ayudar a la provincia de Buenos Aires forzándola a pagar aguinaldos en cuotas y paralizar la obra pública. Condiciona la asistencia a que el gobernador demuestre que administra bien. En la lógica oficialista, por qué está mal cuando Angela Merkel se lo hace a Grecia y bien cuando Cristina se lo hace a Daniel Scioli?
    La viuda de Néstor Kirchner tiene razón en preocuparse por la tendencia de la actividad, pero -como casi siempre últimamente- equivoca el remedio. Debería en cambio desmontar muchas medidas que tomó desde que obtuvo la reelección si quiere que la economía la ayude a lograr otra.
    Y pedir ayuda para desmontar esas medidas. Algo que -como sabemos- jamás hará...

    miércoles, 4 de julio de 2012

    La psicología presidencial, en jaque.


    Por Ariel Torres

    Hace algunos días, el foco de la política se posó sobre un factor que gravita cada vez más en la escena oficial: la emotividad de la Presidenta. Algo que no se pensaba que CFK tuviera: emotividad espontánea. En algunos discursos viene apareciendo una Cristina Kirchner salida de su eje. Con argumentos incorrectos, desbordada, comunicó –el martes pasado por ejemplo- decisiones gravísimas mientras intentaba reprimir el llanto y disimular la ira. Si en Angola fue llamativa por lo eufórica, esta vez sorprendió por lo ansiosa y depresiva.
    Es indudable en este caso que la subjetividad del que manda se ha vuelto más decisiva que nunca desde que en la vida pública impera un unicato. Una sola fuerza política domina casi todo. Esa hegemonía revierte, además, hacia dentro del Gobierno. Desde que falleció Néstor, las decisiones están sujetas a un micromanagement cada vez más unipersonal. En ese contexto, a la señora de Kirchner se le ha vuelto borroso el límite en el que termina su yo y comienza el Estado. El último domingo explicó al primer ministro chino que el vínculo entre su país y la Argentina estaba fortalecido porque las relaciones bilaterales se oficializaron el día en que ella cumple años y porque el telegrama de esa oficialización se cursó en la fecha en que tuvo a su primer hijo. (cuac!)

    Quizás haya otra razón, más poderosa, para que la psicología comience a desplazar a la ciencia política en la explicación de los asuntos colectivos. Desde hace dos años la presidenta está expuesta a una serie de traumas ante los que cualquier ser humano resultaría vulnerable. Néstor enfermó y fue operado en dos ocasiones; después falleció y la dejó al frente del Gobierno, con el desafío de ganar las elecciones; cuando lo consiguió, le diagnosticaron un cáncer; ya extirpada la tiroides, le informaron que el diagnóstico había sido equivocado. Cómo viene procesando su psiquismo esta secuencia? Qué impacto tiene la distancia de los hijos, la enfermedad de Máximo, la radicación de Florencia en España? Qué secuelas ha dejado el déficit hormonal? Esas incógnitas tienen un significado político cambiante: las lágrimas que antes provocaban empatía, hoy a muchos les causan intranquilidad. Sobre todo desde que el ajuste económico somete a quien lo conduce a más y más presiones. Aquella advertencia de Kirchner a los ministros, "no hay que llevarle problemas a Cristina", tiene otra resonancia.
    Hubo otros pasajes que mostraron que los pesares del corazón guían la acción oficial. Al quejarse por la protesta de Moyano, por ejemplo, la Presidenta dijo que lo hacía "con todo el dolor que una lleva encima, porque es mucho el dolor de las pérdidas irreparables que te afectan la salud, no solamente, incluso, de uno mismo, sino hasta de la propia familia, que sufre la tensión y el estrés.". Terminó enfadada y sollozando: "Por esa Argentina él se murió. Y parece ser que sólo somos merecedores de agravios, descalificaciones e insultos". Fue imposible saber qué era más revelador, si la gestualidad de la oradora o la cara de estupor de los ministros que la rodeaban. Estaban asistiendo a un impensado teleteatro lacrimógeno.

    Cristina está convencida que su marido entregó su vida por el bienestar general. Esa tesis se está transformando en un recurso retórico puesto al servicio de una operación crucial: la tercerización del ajuste. Con la evocación de la muerte del esposo, Cristina Kirchner aduce que ya dio todo lo que tenía para dar. Ahora toca a los demás aceptar limitaciones. La pérdida de Kirchner es el módulo con el que se medirá, en adelante, toda abnegación.
    Ese mismo día, la viuda presidencial confesó no comprender la falta de altruismo. Salvo, dijo, "que haya más que cuestiones gremiales o políticas, en el marco de lo que sucede en la región, es decir, del desplazamiento de Fernando Lugo en Paraguay". El remate, de manual: "No creo en las brujas, pero que las hay, las hay". Quedó al desnudo otra proyección de la intimidad del Relato: cuanto más numerosas son las dificultades, más intensas se vuelven las fantasías persecutorias.
    CFK organiza su política alrededor de un supuesto principal: hay un enemigo. Ese enemigo está oculto y, en su racionalidad ilimitada, es capaz de orquestar operaciones en los más diversos planos. La candidatura de Scioli, el paro de Moyano, la toma de Cerro Dragón, la presión sobre el dólar y la caída de Lugo, por ejemplo, pueden ser parte de una misma trama.
    El convencimiento acerca del complot incesante no sólo condiciona la interpretación de los fenómenos. También impone un método. La información debe estar rodeada de secreto por temor a que una filtración dé ventaja al adversario. Las novedades siempre corroboran las hipótesis preexistentes, sobre todo porque los informantes adecuan sus explicaciones a los presentimientos de su jefa. De los colaboradores se aprecia casi sólo la lealtad, que es puesta a prueba con pequeñas humillaciones. Por las dudas, cada actor tiene un segundo que lo vigila: Lorenzino a Kicillof; De Vido a Moreno; Garré a Berni; Alak a Julián Alvarez; Puricelli a Forti, y, por supuesto, Scioli a Mariotto.
    La máxima del Padrino: El poder siempre está en guerra y quien propone un acuerdo es el traidor. A partir de esta visión la señora de Kirchner aborda sus dos desafíos más complejos: el ajuste económico y la sucesión presidencial.
    Persuadida de que no hay dinámica que consiga sustraerse a la voluntad de la política, donde otros ven desequilibrios que son el resultado de procesos impersonales, Cristina Kirchner ve conspiraciones. Detrás de la fuga hacia el dólar primero estuvo Jorge Brito, y después se sumaron los medios; la insuficiencia energética no se debe a que los precios son insostenibles, sino a la perversidad de los accionistas de YPF; la inflación es culpa de empresarios insaciables, no de una macroeconomía cortoplacista; y la Argentina es sancionada en su comercio por las maquinaciones de los fondos buitre.
    Si hay algo que es imposible de comprender con la lupa de este reduccionismo político es el funcionamiento de los mercados. El "vamos por todo" es, para esta mentalidad, la estrategia defensiva frente a los poderes corporativos que "vienen por nosotros". A la luz de esta contradicción de vida o muerte, Cristina Kirchner lee el duelo sucesorio. Scioli no es un candidato que aspira a heredarla. Es el mascarón de los que pretenden derribarla.
    Desde el punto de vista psicológico –o psicótico- esta concepción es siempre inquietante, comienza a generar cierta alarma e inquietud porque han aparecido circunstancias que vuelven a los fantasmas más creíbles. Y ya se sabe que el que ve fantasmas, es porque ha estado en el castillo. El límite de la expansión económica ha desencadenado una disputa distributiva. Y, como la Presidenta no puede volver a postularse, se ha activado la competencia por su reemplazo.
    Tal vez la señora de Kirchner radicalice su encierro, ya que las brujas a las que teme se volverán más verosímiles. Porque, como dijo Henry Kissinger, "también los paranoicos tienen enemigos".

    lunes, 2 de julio de 2012

    La Percepción lo cambia TODO

    Por Ariel Torres




    Hoy es un día especial para mi. Muy especial. Hoy hace un mes que se murió mi papá, el viejo, mi viejo. Todos estos días de este último mes han sido especiales, tristes, sórdidos de a ratos, oscuros por momentos, descoloridos, átonos. Es la verdad. Varios me han preguntado -repetidas veces- si me pasaba algo; incluso, los más perceptivos se comunicaron de cualquier manera con un lacónico: "a vos te pasa algo, no?"

    Entre tantas cosas que me dijo mi abuelo conforme yo crecía, una vez me aplomó una frase que se convirtió en una especie de Padre Nuestro para mi. El viejo me dijo: "El único amor incondicional que existe es vertical, m`hijo, porque uno mira hacia arriba y ve a su padre... y mira para abajo y ve a sus hijos. Todo lo demás -y abrió sus brazos- es negociable." En este mes de pensar en la muerte de mi papá, lo que en realidad he hecho ha sido tratar de dilucidar lo que su bajada a la tierra me transmitió. 

    Ese día, sentí muchas cosas, mucho de todo. Miré la tierra, sentí el aroma, percibí el aire, me invadió la tristeza, el llanto pugnaba por salir, de a gotas grandes, pero había algo más. Algo mucho más poderoso, que me tuvo clavado en la tierra un largo rato, hasta que me dí cuenta que se habían ido todos, menos mi hermano. Y los dos -los tres- allí, charlamos sin hablar un buen rato.

    Soy el mayor, el primogénito, el que se lleva las primeras palmadas, el depositario de los primeros sueños, las primeras presiones, los primeros mandatos. El de la relación tensa, la mirada desafiante, la pelea a flor de piel. El de la necesidad de aprobación, de apoyo, de empuje, de absolución. El que se fue de chico, para nunca más volver. El que cortó el hilo, el que no dejó las migas de pan marcando el camino, el que quemó las naves.

    Hoy sé lo que sentí ese día de la bajada de mi viejo a la tierra. La vida, mi vida, ha sido un escalar permanente, un subir y subir, y subir. Como la de todos. Pero en ese ascenso permanente, yo sabía que cada vez que me detuviera a descansar o a tomar aire, o a pensar, o a mirar hacia abajo para ver el camino recorrido, podía mirar hacia arriba y ver la guía, la cima, la punta de la pirámide. En esa punta siempre iba a estar mi viejo, mi papá.

    Cuando bajó a la tierra sentí un montón de cosas. Sentí que esa tierra es la mía, una corriente de energía proveniente de mis orígenes, algo que jamás debí haber dejado, algo a lo que tengo que volver. Sentí algo de posta en el aire, algo del cacique que se muere y deja su lugar a quien está previsto que lo ocupe. La punta de la pirámide.

    Por eso nada es como antes. Ya nada es igual. La percepción cambió. Hasta ese día sólo podía ver una parte de la historia, una parte de lo que hay, de lo que existe, una parte del espíritu, una parte del alma. Hoy lo veo todo con otra mirada.

    Ya nada es igual. Estoy en la punta de mi pirámide. Es tiempo de enorgullecer a mis hijos para que sigan subiendo, hoy comienza de verdad.

    sábado, 30 de junio de 2012

    Fantasías de bloggero comprometido


    Por Ariel Torres


    Como todo hombre que a veces escribe, a veces me asalta el mundo de la fantasía, y me lleva a lugares que me gustaría visitar, o conquistar... o simplemente sobrevolar. En ese contexto, me imagino a la señora viuda leyendo mis cosas, e interesándose en ellas. De pronto la imagino diciéndole a alguno de sus lacayos:
    "Oíme, oíme, oíme, fulano, andá y decile a ese tal Ariel Torres que quiero una carilla con su impresión sobre lo que pasó esta semana. Y la quiero para hoy."
    No sé si fue Anibal, Florencio, Zannini, la Muda o quién de los alcahuetes me bajó la línea, sin más ni más. Me molesta particularmente que me traten como súbdito, pero puse manos a la obra. Fue ayer la ocurrencia. Me imaginé redactándola y enviándola como pidió Juana (la loca). Como no tuve ninguna respuesta -incluso sospecho que mi reporte nunca llegó a Olivos, quizá porque era de más de una carilla y la señora no tiene paciencia para leer sin improvisar-, me permito compartirlo ustedes, mi amigos, lectores, seguidores y críticos, en una versión más coloquial. Pido disculpas por el tono, que algunos juzgarán de excesivamente optimista. Todos lo sabemos: a ella conviene llevarle siempre buenas noticias.
    Arranquemos . Las operaciones dirigidas contra el paro y la protesta me parecieron quirúrgicas, de tan brillantes. Contraponerle al acto de los camioneros en la Plaza de Mayo un acto con chanchos en San Luis es de un simbolismo extraordinario (cuac). Además, a la dureza del discurso de Moyano ella le opuso la calidez con la que habló de los cerditos. "Me da cosita -dijo, tontamente- el poco futuro que tienen. Son muy chiquitos, muy tiernos, muy lindos." Y agregó, justiciera, que "la carne de cerdo tiene mala prensa", verdad histórica que demuestra que la vocación desintegradora de los medios hegemónicos no se limita al reino de los hombres.(re cuac)
    Un reflejo excelente estirar su discurso porcino para provocarle una demora de 15 minutos a Moyano. Sólo una verdadera estadista repara en la importancia estratégica de ese retraso. El país puede dormir tranquilo: quien lleva las riendas es una persona a la que la altura de su grandeza no le impide bajar a los pequeños detalles.(súper cuac)
    Sigamos . Una medida de enorme sabiduría fue dejar al acto sin seguridad. En plena ola delictiva, lo único que faltaba es que desprotegiéramos barrios enteros para ocuparnos de ese gentío bajado de los camiones, no?. Hay que entender las razones: no hubo policías porque la señora quiso ponerlos a salvo de la muchedumbre sindical pero no popular(...). Seamos sinceros: ante la posibilidad de elegir, todos elegimos a un policía y no a un camionero de Moyano. Finalmente, cuál era el riesgo? Que atacaran a otras personas? A joderse: nunca hay que estar cerca de un acto opositor. Que atacaran a los comercios? Con el cierre de importaciones, a nadie le resultan muy tentadoras esas vidrieras llenas de baratijas nacionales. Que se pelearan entre ellos? Sencillamente hubiera estado genial, así nos ahorraban el trabajo.
    Lo único que falló de nuestro plan es que no conseguimos reclutar militantes de La Cámpora para infiltrarlos en la marcha. Fuimos a tocar el timbre a las torres de Puerto Madero y no hubo caso. Dijeron que ni locos se iban a mezclar con ese aluvión peronista.(híper cuac)
    Continuando . CFK dijo que el acto fue "flaco, desnutrido", una definición que no pudo ser más precisa. La verdad es que 50.000 personas son una bocha de gente, pero ella no hablaba de eso, sino de que no fueron las clases medias o acomodadas, que es lo que le preocupaba. No quería ver gente de Barrio Norte, de Recoleta, donde vivía con Néstor en Buenos Aires antes de llegar a la Casa Rosada. No hubiese soportado la traición de sus viejos vecinos. Con los camioneros no se hace problema: ni los cuenta ni los toma en cuenta.
    En otro momento también habló de un acto "agresivo", otro acierto. Esta semana ella despotricó contra Moyano, contra Scioli, contra los otros gobernadores, contra Los Dragones, contra Paraguay,  y contra todo el que se le puso en el camino. Pero sabemos que su reino no es de este mundo y que es la única persona autorizada a llevar cargada la recámara de su micrófono. Moyano tuvo la osadía de juntar pueblo en la Plaza de Mayo y tirárselo encima. La réplica de la Presidenta está muy bien pensada. Al pobre Hugo lo espera el pelotón de fusilamiento: caerán sobre él discursos, jueces, servicios de inteligencia, recortes de fondos, cooptación de aliados, fuego continuado de las cadenas de medios afines, y todo lo que alguna vez Nixon describió antes de renunciar: "si lo hace el presidente, nada es ilegal".
    Insistiendo . Me saco el sombrero ante la genialidad de castigar a Scioli con el recorte de fondos para el pago de sueldos y aguinaldos. Está plenamente justificado hacer sufrir a 550.000 empleados públicos bonaerenses y a sus familias si eso sirve para que a Scioli se le vayan las ganas de jugar al fútbol con los Moyano. Lo que entendés, Daniel, es que se trata de Fútbol para Todos... no para cualquiera.
    Por fin y por último . Imposible terminar sin tensar la cuerda de la equiparación que está haciendo la señora, acerca de lo que pasó en Paraguay comparando con los "golpistas argentinos". No es una sobreactuación. Franco, con ese nombre, seguro que es tan facho como Moyano, y Lugo es un ex obispo -con algunos hijos más- que predica tan bien como Cristina. Son analogías para tener en cuenta. Hay más, hay más. Lugo tiene un gabinete en las sombras. Cristina también. Franco nos amenaza con no mandarnos energía. Moyano, con no mandarnos los camiones de combustibles. Lugo es un ser muy especial, que sonríe todo el tiempo. Cristina no es menos especial y hace tiempo también se sonreía. Lugo gobernaba en la más absoluta soledad. Lo mismo que ella. A Lugo le caen hijos del cielo. A Cristina, del Tango 01. Lugo quiere volver a ser presidente. Cristina también.
    El  informe dirigido a la Viuda Nro 1 terminaba con unas líneas personales en el mismo tono elogioso que le prodigo siempre. Le decía que hace muy bien en gobernar sin importarle un comino ni la gente, ni las encuestas. Total, por ahora, las únicas que la están tratando mal a ella son las encuestas...

    martes, 26 de junio de 2012

    Importantes datos del salario argentino

    Buenos datos de Apuntes Para el Cambio, que miden la distribución funcional del ingreso en la Argentina. El gráfico nos muestra que en la peor época del ajuste (2001) los trabajadores se llevaban a su casa una porción de la torta más grande que la que se llevan ahora, tras diez años del Modelo:




    ¿Sorprende? No. En los últimos diez años, sólo los trabajadores formales aumentaron sus salarios de manera significativa. Los informales más o menos se mantuvieron, y los trabajadores del sector público perdieron bastante. En promedio, los salarios reales son apenas 4,4% superiores a los de 2001:





    (los datos de salarios son del INDEC; los de precios son de la fuente más confiable para la inflación en la Argentina, el blog Cosas que Pasan).
    ¿Es posible que el kirchnerismo haya sido tan popular con ganancias de salarios no tan importantes? Sí. En primer lugar, porque hubo mejoras distributivas no asociadas a mayores salarios: aumento en el nivel de empleo y transferencias como la Asignación por Hijo. En segundo lugar, cuidado que en 2009 sacaron 30% de los votos. No sé si la gente vota comparando con tantos años atrás; vota, más bien, por cómo están las cosas en el momento. En 2005, 2007 y 2011, claramente mejorando, entonces a favor. En 2009 empeorando, entonces en contra. Hipótesis para tener en cuenta.

    lunes, 25 de junio de 2012

    La conveniencia de escuchar a Moreno.


    Por Ariel Torres
    A esta altura de las cosas, y por obra y gracia del tradicional y confeso morbo argentino, siento una malsana curiosidad por las andanzas de Guillermo Moreno. A veces me parece incluso un personaje tragicómico surgido de las novelas de Soriano, una parodia de la política pajuerana que vive en un micromundo donde juega absurdamente a ser emperador de las cuentas públicas... y fracasa, claro.
     El argumento de esa narración trataría sobre un hombre pequeño, honesto, autoritario y proclive al fanatismo que, a la manera del Don Quijote con las historias de caballería, un día se vuelve loco leyendo informes de la Cepal, cree que puede manejar la macroeconomía de un país subdesarrollado, convence de eso a los monarcas y realiza una serie de graciosos estropicios. Lo interesante de la trama literaria estaría en el grado de genuflexión que conseguiría entre los empresarios nacionales y extranjeros. Que aguantarían sus amenazas, festejarían sus diatribas y sus chistes violentos, y luego le mendigarían un mendrugo.
    Libérenme de sentir algo de piedad por esos hombres de negocios. Como decía el General devenido en doctor, Manuel Belgrano: "El comerciante -1809- no conoce más patria, ni más rey, ni más religión que su interés propio. Cuando trabaja, sea bajo el aspecto que lo presente, no tiene otro objeto, ni otra mira que aquel interés." Quiero decir con esto que las humillaciones que Moreno dedica a los empresarios y ejecutivos me caen mal, pero la actitud de las víctimas me parece -como mínimo- aberrante.
    Tengo que reconocer que el amigo Moreno se gana definitivamente mi atención cuando habla. Y cuando dice lo que nadie se atreve en el mundo kirchnerista. Un ejemplo de esta inefable prosa oral fue aquella descripción de los cuatro grupos diferenciados que operan dentro del Gobierno: "El primero somos nosotros, los nacionalistas que llevamos el proyecto a fondo -se le oyó decir-. En segundo lugar están los desarrollistas, como De Vido o Marcó del Pont, con los que coincidimos, pero que son timoratos y se quedan en formalismos. El tercer grupo es el de los desfachatados, como Boudou, que hacen lo mismo que en los 90: acercarse al peronismo por los cargos y los negocios. Al final están los chicos de La Cámpora, que no sirven para nada".
    Aplausos, señores y señoras, todos y todas. Fantástico emulsión de sinceridad sin anestesia.
    Me resultó patéticamente placentero su discurso del viernes 15 de junio en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Más allá de reivindicar las bondades de dirigir un sistema económico con la cultura de un almacén, su argumentación a favor del modelo no dejó de tener consistencia. Incluso se permitió hablar finalmente de la inflación, que él adultera todos los días a través del Indec. Los militantes que lo escuchaban lo aplaudieron, sin embargo, por una descripción que me resultó de una connotación increíble, porque indica hasta qué punto cree en lo que predica: Cómo describe Moreno a la era menemista? De esta manera: en los 90 a la gente le alcanzaba únicamente para comprar comida y por eso estaba triste. Cómo describe a la Alianza? A la gente no le alcanzaba ni siquiera para comprar comida. Y finalmente, cómo es el kirchnerismo? A la gente, del salario le sobra "un mango", y entonces "va al cine, de vacaciones, cambia el zapato y está feliz".
    El natural desparpajo para expresar esta última definición, pronunciada por el mismísimo guardián del modelo, despeja piel, carne y cartílago para dejar al desnudo el hueso pelado. Moreno vende muchas cosas, pero esta vez no vende buzones. El kirchnerismo, módicamente, consiste en lograr que al trabajador le sobre un peso y que lo vuelque al consumo, y que eso le traiga satisfacción. No está nada mal el objetivo, sólo que sabe a poco si uno lo compara con la grandilocuente revolución nacional y popular que resuena día y noche, la épica repetitiva que cambió la historia, las epifanías y orgasmos ideológicos que producen los intelectuales orgánicos del Estado kirchnerista. 
    Pensaba en esa abismal distancia entre la realidad concreta y los delirios de grandeza esta misma semana cuando caminaba por Buenos Aires y veía cada cincuenta metros un afiche partidario que mostraba al general Belgrano en pie de igualdad con Néstor y Cristina Kirchner. Lo extraño no es que los propagandistas del poder promuevan el disparate. Lo extraño es que gente inteligente lo crea.
    Cuando Moreno habla expone brutalmente lo que este gobierno es de verdad. El relato cultural queda convertido así en hojarasca patológica. Cualquier parentesco con el modelo conservador peronista de antaño, queda sometido al microscopio.


    jueves, 21 de junio de 2012

    Un divorcio con muchos hijos involucrados


    La medida de fuerza tomada por los camioneros ingresó en una fase aguda cuyo desenlace ningún actor se animaba anoche a vaticinar. El Gobierno movilizó a la Gendarmería y sorprendió con la amenaza de hacer intervenir a las Fuerzas Armadas para garantizar el transporte. Resulta paradójico pensar que si este gobierno y el anterior no hubieran desmantelado las FFAA como lo hicieron, ahora los camiones tanques del Ejército estarían desandando el país, apagando el incendio. El gremio hizo saber que, ante cualquier episodio de represión, convocaría a una movilización a Plaza de Mayo.
    Todo fue empeorando con una denuncia penal del ministro del Interior contra Hugo y Pablo Moyano, a la que el secretario general de la CGT respondió con un paro general de camioneros. La vieja leyenda urbana según la cual los peronistas no se levantan contra gobiernos peronistas encontró una desmentida. Es el modo en que empezó a materializarse un nuevo mapa de poder que hasta ahora sólo se insinuaba en la retórica.
    Cristina Kirchner abandonó ayer la cumbre ambiental Río+20 para ponerse al frente de la confrontación con Hugo Moyano. Sólo una vez había ocurrido algo igual. En enero de 2010, durante la polémica por las reservas del Banco Central, suspendió un viaje a China para no dejar en el poder a Julio Cobos. Entonces la dominó la misma sospecha que ahora: se ha puesto en marcha una operación "destituyente". Ya hartan de tanto crear enemigos fantasmas, que después corporizan por obra y gracia de sus boomerangs.
    En el conflicto con Moyano aparecen rasgos inconfundibles de la actual administración. El más evidente es la convivencia de una gigantesca masa de poder con una ausencia inquietante de gobierno. La Presidenta debió regresar desde Brasil porque en Buenos Aires no había nadie autorizado para decidir un castigo o una aproximación a los camioneros. En las últimas 48 horas se ensayaron por lo menos dos conversaciones con amigos de Moyano. Ninguna prosperó. Los interlocutores oficiales ignoraban el criterio de su jefa en este caso.
    Anoche era difícil encontrar en el gabinete o en los sindicatos un pronóstico certero sobre el desenlace de la pelea. La primera reacción del Gobierno fue, a través del vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, sostener que "éste es un modelo exitoso, que sacó a la patria del colapso en 2003 y que ahora es perjudicado por la irracionalidad de los intempestivos". Mariotto produjo una primicia: ésa es la justificación a la que apelará el kirchnerismo si la economía sigue empeorando.
    El otro reflejo fue garantizar el orden. La Presidenta se respaldó en Sergio Berni, interventor de facto del ministerio de Nilda Garré. El secretario de Seguridad es, contra lo que cabía esperar del actual gobierno, un teniente coronel en actividad. Berni informó ayer que se movilizaría a las Fuerzas Armadas para intervenir en el enfrentamiento sindical. La receta es muy incómoda para los organismos de derechos humanos que a fines del año pasado protestaron contra la criminalización de las protestas sociales de la nueva ley antilavado.
    Anoche la Gendarmería fue a desbaratar el bloqueo a una planta de almacenaje de YPF en La Matanza. Pablo Moyano saturó las casillas de mensajes de otros sindicalistas avisando: "Estoy yendo a La Matanza porque nos quieren reprimir".
    La virulencia de esta crisis es fácil de explicar. No es un conflicto sino un divorcio. El antiguo matrimonio con Moyano atraviesa una experiencia por la que ya pasaron los Eskenazi, los Duhalde, Daniel Scioli o el Grupo Clarín. Por esa razón es engorroso repartir responsabilidades. Buena parte del poder de bloqueo con que hoy cuenta Moyano le fue otorgada por el Gobierno. Cristina Kirchner debió reponer el principio de autoridad. Ayer a su lado se especulaba con la suspensión de la personería y hasta con la intervención del gremio. Hubo consultas con el juez Claudio Bonadio, que lleva la causa por enriquecimiento ilícito de Moyano y de su esposa. Pero es difícil que Bonadio se involucre en esta guerra. En la otra trinchera, el líder de los camioneros repetía que está dispuesto a ir preso. Su plan es secuencial. Comenzó con el paro de los transportadores de caudales, siguió con el de combustibles y se podría extender a los camiones de cargas y recolectores de residuos.
    Hay otro factor que alimenta la violencia: el principal interlocutor oficial de Moyano, Julio De Vido, es hoy un alma en pena. Entre las áreas que le arrebataron está la de Transportes, donde arraigan los intereses de los camioneros. La Presidenta, despiadada, obligó ayer al ministro a transformarse en el verdugo mediático de Moyano. Otro socio al que De Vido debe apuñalar para demostrar lealtad con los que le pagan el sueldo. Carlos Zannini, un maestro de la intriga, festeja.
    Quienes enfrentan al camionero en la CGT, en cambio, esperan sacar ventaja de esta tempestad. El viernes pasado pidieron a Carlos Tomada que anule el llamado del 12 de julio a elecciones sindicales, dejando a Moyano en situación irregular. La central reconocida por el Gobierno pasaría a estar conducida por el secretario adjunto de la UOM, Juan Belén.
    Desde el punto de vista simbólico y político, el Gobierno no puede quedar más desaliñado. Para enfrentar los reclamos distributivos de Moyano recurre al sindicalismo apoltronado y acuerdista de Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo, y a la oposición irreverente de Luis Barrionuevo. Un nuevo desafío para las destrezas retóricas del grupo Carta Abierta.
    Hay otra señal de que esta querella es un producto típico de la Casa Rosada: la lógica conspirativa con la que la Presidenta la interpreta. El Moyano que desabastece estaciones de servicio y cajeros automáticos es el mismo que jugó al fútbol con Daniel Scioli hace dos domingos. Mariotto se encargó de denunciarlo. La visita del camionero a La Ñata corroboró para el Gobierno que la sindical es una batalla de la guerra sucesoria. Sobre todo desde que Scioli confesó su ensoñación presidencial. A Moyano no le preocupa dotar de verosimilitud a esa pesadilla. El problema es para Scioli. Ahora en Olivos esperan que, desde la residencia de su amigo Stefano Todini, en Costa Esmeralda, emita algún mensaje de censura hacia su aliado camionero.
    EL RELATO DE UN COMPLOT
    Hay otro indicio que para Cristina Kirchner demuestra la evidencia de un complot y es la generosa hospitalidad del canal TN, del Grupo Clarín, para con Moyano. Un detalle la enfurece: la primera vez que Néstor Kirchner tuvo entre las manos la frase "Clarín miente" fue cuando le arrebató un cartelito al jefe de la CGT en la tribuna de un acto contra el campo. Para Kirchner fue una victoria secreta. Cuando se enteró de que sería Presidente, había confesado ante un grupo de íntimos: "Sólo temo a dos personas, Magnetto y Moyano".
    La telaraña de maquinaciones impide a la Presidenta ver lo obvio: la protesta de Moyano expresa un malestar que excede a los choferes de camiones. En el Ministerio de Trabajo hay 130 paritarias sin homologar. El secretario de la CGT incluyó en los motivos de su huelga la reducción del mínimo no imponible y el aumento de las asignaciones familiares. No son banderas inocentes: todo el gremialismo está detrás de ellas. Además, numerosos empresarios confían en que se desaten conflictos sindicales para que el Gobierno atienda sus reclamos económicos. Basta observar el sector de la energía y el de la salud.
    Lo más sorprendente: hay franjas de clase media alta que sólo admiraban en la Presidenta la capacidad para rigorear a Moyano que ahora se ilusionan con él. "En vez de aplicar la ley de abastecimiento contra los camioneros, que se la apliquen al Gobierno, que dejó a los ahorristas sin dólares", se escuchó decir ayer a un oyente de radio. Moyano disfruta de la metamorfosis. De la mano del ex árbitro Guillermo Marconi recorre locales de Barrio Norte dando conferencias. "Para los caceroleros es la gran esperanza negra", bromean a su lado, con esa incorrección política que prosperó siempre en el ambiente sindical.