jueves, 19 de julio de 2012

Quietud debajo de la corriente


Por Ariel Torres

Una vez leí por ahí que pretender resultados diferentes haciendo las mismas cosas, es la mejor definición de la estupidez, rayano con la necedad. La definición es bien aplicable a la historia política y económica de nuestro querido país. En esto radica el desaliento que fluye, como una corriente profunda, en el ánimo de muchos argentinos. La historia pasa, cabalgando sobre las décadas, y uno siente que el país sufre zonas de estancamiento profundo, más allá del movimiento y avance de la superficie. El presente, en la Argentina, está compuesto por infinitas moléculas de sus vicios del pasado. En el presente confluyen vestigios del autoritarismo de los setenta, restos de la inflación de los ochenta, símiles de la corrupción de los noventa y esperemos que no emerjan los de la recesión de principios de siglo. En los setenta, con todas las diferencias del caso, el Estado perseguía a los ciudadanos que no pensaban como se debía pensar. Había una ideología oficial y la vocación era suprimir a quienes pensaban diferente. Hoy se vive una versión suave de la intolerancia de aquella siniestra época, pero la matriz autoritaria, que luego desemboca en herramientas diferentes, sigue intacta. Y el compromiso con que se aplica, asusta.
Esta nueva clase de autoritarismo está produciendo iluminados, incapaces de convivir con lo que no se les asemeja. Y desde esa iluminación se procura evangelizar al resto, a la vez que enviar a la hoguera real o simbólica a los herejes. Confluyen también en el presente fragmentos de la inflación de los ochenta, ya que llevamos ochenta y tres meses con una inflación de dos dígitos. Este vicio se ha reciclado de manera burda, suavizado en sus guarismos, pero con el agregado infantil de que se desconoce oficialmente su realidad. El Estado se sigue financiando mediante la licuación de la capacidad adquisitiva de todos nosotros y aunque estamos lejos de los índices de fines de los ochenta, la matriz también sigue operando. La corrupción se ha reciclado convenientemente, y si estaba en los noventa concentrada en las privatizaciones, es indudable que se localizó luego en los subsidios y contrataciones del Estado. No por eso resulta menor o diferente, más bien es un problema de idéntica magnitud. Resta por ver si el país habrá de recaer en algún estancamiento económico prolongado, del estilo 2001, aunque las condiciones macroeconómicas son bien distinas.
Nuestras sociedad refleja una paradoja, donde el eterno cambio se produce en la superficie y el eterno retorno está en lo profundo, por su incapacidad de dejar atrás los problemas que la acechan.  Lo que muestra esta supervivencia del pasado en el presente es que, más allá de sus magnitudes y de las formas que adquieren, la matriz de los vicios se encuentra intacta. Produce realidades de formas menos angustiantes, pero nada indica que, estando activa, no pueda desembocar en situaciones más graves. 
Puesto en éstos términos, las conclusiones primarias no pueden ser más negativas, ya que nada impedirá que de la tragedia, repetida como farsa, no pueda luego brotar también una tercera versión, que la historia se encargue de denominar.

sábado, 14 de julio de 2012

Codo a Codo con Scioli


Por Ariel Torres

Tengo una buena opinión sobre Daniel Scioli. Buena. No es sobresaliente pero creo que con excepción de Juan Pablo II y mi mamá... nadie la tiene para mi. Lo conocí en los 80, accidentalmente  en Europa, esos encuentros de argentinos, y resultó ser amigo de otro GRAN amigo mío: Jorge Raúl Recalde. El día de su accidente viajamos juntos desde Córdoba a Rosario para verlo y estuvimos con la que hoy es su esposa.
Hecha la presentación del caso, Daniel Scioli me hizo vivir esta semana uno de esos momentos que no olvidaré. Aun sabiendo que trabajo para la señora, me invitó a desayunar a su quinta de Villa La Ñata, en Tigre. Quería hablar de política, pero por sobre todo quería abrirme su corazón. Ese fue el primer descubrimiento: Daniel no es puro cálculo. Dentro de él late un noble corazón.
Si bien nunca fue su fuerte, dicen que el tipo se ha convertido en una máquina de trabajar y  trata a los que trabajan con él como si fueran máquinas. Y que no tiene otra ideología que el poder. Pues bien, la imagen que me llevé fue muy distinta. Daniel es capaz de tener sentimientos. Y, más importante, es capaz de someterlos. Es decir, es un estoico, lo cual lo ubica en las fuentes de la filosofía clásica. Qué interesante: fui a encontrarme con un político frío y especulador, y me encontré con un pensador del helenismo.
Para mi natural sorpresa, me mandó a buscar en su helicóptero. Aunque eran las 8 de la mañana, ya había salido a correr, ya había hablado con los Pimpinela y ya había escuchado el clamor de su hermano Pepe: "Rompé los esquemas, Daniel, rompelos de una vez".
La casa de Villa La Ñata es una quinta espectacular. Diría que es un parque temático dedicado a Daniel Scioli. Tiene un museo enorme que es un largo recorrido por su vida. Sus trofeos, sus recuerdos, fotos con el Papa, con Menem, con Néstor, con Cristina, y conmigo. Sí, sí, pegadita a la de la viuda. Me la muestra y dice, orgulloso: "Me debo a ella". Yo le pregunté: "Y ella cuánto te debe?" Se atragantó por primera vez en el día, pobre.
Es increíble la cancha de fútbol que tiene en las instalaciones, con tribunas y vestuarios. Daniel contrató a un equipo que juega para él. Y hasta cuenta con un relator (argentino, no uruguayo, y no pide pagos extras). Toda esa organización está muy bien porque él usa el fútbol para hacer política, el muy pillín... En el verano jugó un partido con Macri y, hace poco, con los Moyano. Hasta Tevez estuvo. Le pregunté si este brote de autonomía lo había convertido en el partido más caro de la historia, por los 2000 millones de pesos que ahora Cristina no le quiere mandar. Segunda vez que se atragantó.
Nunca me había sentido tan cerca de la corte, como estando allí. Los fines de semana pasan por La Ñata empresarios, cantantes, deportistas, legisladores, vedettes, figuras de la TV. Cuando va un intelectual, le sacan fotos. Adoré los flashes ese día. Nuestro diálogo se pareció bastante a una entrevista, muy fluida: yo le preguntaba de todo y él me contestaba lo que quería. Pero basta de prolegómenos. Reproduzco aquí una conversación que dice mucho de estos tiempos, de nuestros dirigentes, y dice mucho de un gobernador que, en términos generales, no dice nada.
-¿Sos víctima de un golpe de Estado?
-No. La Presidenta golpeó sobre la mesa para llamarnos a todos a gestionar mejor (ahí me atraganté yo). Los bonaerenses estamos poniendo el hombro, en paz y con felicidad.
-¿Felicidad? ¡No podés pagar los sueldos y tenés los gremios en la calle!
-Yo confío en Cristina, confío en los gremios y confío en el Servicio Meteorológico Nacional, que dice que vendrán tiempos mejores.
-Mirá, hacé algo o te come Mariotto.
-Gabriel es un amigo y nos entendemos muy bien. Yo lo llamo por teléfono y no me contesta. ¿Sabés por qué? Porque está trabajando por los bonaerenses.
-Lo que no entiendo es cómo, después de tantos años de sumisión, todavía dicen que no sos un kirchnerista auténtico.
-Soy súper kirchnerista. Fijate que hoy mis asesores son todos hombres de Néstor: Moyano, Lavagna, Alberto Fernández, Pampuro, Bárbaro, Rudi Ulloa? Y en cualquier momento, De Vido. (cuac y re cuac!)
-En el acto de General Rodríguez la señora te pegó durísimo, y además, en la cara.
-Es lo que me gusta de ella: va de frente. No anda hablando mal por atrás...
-Cristina no pudo tolerar que hayas lanzado tan temprano tu candidatura.
-No quise molestarla: Cristina es una amiga. Yo la llamo y no me contesta. ¿Sabés por qué? Porque está buscando fondos para nuestra provincia.
-¿Y la inseguridad? Cada vez hay más asaltos, más muertes.
-Tengamos confianza: estamos trabajando codo a codo con la delincuencia para tener una provincia mejor.
-El sábado diste una conferencia de prensa, algo que en el mundo K es mala palabra. En Olivos lo tomaron como una declaración de guerra.
-En realidad fue una declaración de amor a la libertad de prensa.
Hice un último esfuerzo.
-Tenés que decidirte: ¿estás con Cristina o con Moyano?
-Con Cristina, por supuesto.
Cuando, satisfecho, ya me subía al helicóptero para ir a contarle todo a la señora, oí que Daniel balbuceaba: "Y con Moyano. Con Cristina y con Moyano, codo a codo".
Mientras sobrevolaba el Tigre -maravillado pensando morbosamente cuando se va a hundir Nordelta con todo lo que están construyendo- se me ocurrió que lo de Scioli es serio, especialmente si uno piensa con cual codo apoya a Cristina, y con cual a Moyano.

jueves, 12 de julio de 2012

El plan Recesión para Todos, llegó para quedarse...


Por Ariel Torres

En estos tiempos de sintonía fina, puede caber la duda sobre si esa crisis es apenas un caso aislado o si es la punta de un iceberg recesivoPero cuando en pocos días se sucede una ola de noticias negativas en 14 empresas de 10 sectores diferentes -sin contar los innumerables casos de pequeñas y medianas compañías que sufren caída de ventas o deben suspender producción- ya no caben dudas: la recesión es un hecho.
Hay un sinnúmero de cierresdespidos o cesantías, además de los indicadores sobre caídas de ventas -desde sectores como el de shopping hasta el de la construcción- que son de por sí concluyentesSólo en mayo, hubo 5.056 suspensiones y 4.826 despidos, según estimaciones de la consultora Tendencias Económicas, que advierte que hay 50.000 trabajadores con problemas de empleoY una característica de esta recesión es que, a diferencia de otros momentos donde había "winners y losers", ahora el enfriamiento está alcanzando a todos. Incluso a aquellos sectores que suelen ser defendidos desde el discurso oficial y en cuyo nombre se adoptan las políticas económicas.
A nadie extraña la crisis de las inmobiliarias luego del impresionante derrumbe del 50% en las operaciones. O que las casas de cambio estén despidiendo personal porque su negocio se achicó un 80% desde que se aplicaran las restricciones para comprar moneda extranjera. O que una gran cantidad de firmas que importan o exportan se vean afectadas por el cerrojo proteccionista de Guillermo Moreno.
Lo que sí llama poderosamente la atención es que el sector automotriz, verdadero emblema de la industrialización del "relato", figure entre los más golpeados, tanto por las dificultades para traer insumos como por las represalias comerciales contra el país. Y no sólo sufre la exportación sino también el mercado interno: en junio, por primera vez desde 2009 se registró una caída en la compra de autos cero kilómetro, con un descenso de 12% en términos interanuales. Determinada a mostrar la mitad del "vaso lleno", la Presidenta relativizó la caída, y además destacó que los autos de producción nacional ganaron participación en el total vendido. No dijo que, pese a esos números, ya hubo 3.000 operarios suspendidos entre las plantas de Renault y Fiat.
Y, mucho más extraño, también empezó a tener problemas la industria electrónica con base en Tierra del Fuego. Este complejo de ensamblado, en cuya defensa se han justificado las restricciones a las importaciones, ha perdido más de 1.500 puestos de trabajo. Al mismo tiempo, el consumo de electrodomésticos, otro símbolo del boom del consumo, registró en junio una caída de 4,2%. Y, en vez de lamentarse por la situación, la Cámara de la Mediana Empresa se manifestó aliviada porque "se esperaba una caída mayor".
Los productores rurales también se encuentran en un momento complicado. Cada vez con mayores dificultades para soportar la presión tributaria, se han lanzado a una serie de protestas. Esta situación compleja también se hace extensible a los frigoríficos
LA AYUDA EXTERNA

Sin embargo, a la hora de señalar rarezas, nada le puede ganar al hecho de que la soja, la exportación estrella de la Argentina -que, en sus diversas variantes, explica un 27% de los ingresos de divisas que entran al país- se encuentra en una imparable carrera alcista, cotizando por encima de los u$s 600 por toneladaComo para completar el buen cuadro, el precio del petróleo está cayendo, justo en el momento en el que el país, al haber perdido su autoabastecimiento, atraviesa su período energético más difícil en décadas.

Lo que me lleva a cuestionar uno de los enunciados principales del "relato". Es decir, el precepto de que "el mundo se nos cayó encima"Los problemas que tenemos no son por culpa del mundo. Es todo resultado de restricciones internas y externas, de las dificultades de financiamiento del Banco Central y de tratar de resolver los problemas haciéndolos más graves aún.
Definitivamente, esta es la recesión "al cuete" más grande de la historia.
EL AJUSTE REPUBLICANO

La realidad es que, lejos de tener su epicentro en sectores como los servicios financieros, la actual recesión se ha manifestado con mayor crudeza en el interior de país, afectando las economías regionalesY, por cierto, las dificultades no se limitan a las empresas sino que impactan sobre los gobiernos provinciales, que deben hacer malabarismos para poder pagar sueldos y deudas con proveedores.

Con el trasfondo de las peleas entre el Gobierno central y las provincias por el reparto de fondos -que ya crecen por debajo de la inflación- algunos analistas hacen referencia a un intento de "tercerización" para no afrontar los costos políticos de la recesión. Se está dando "una suerte de federalización del ajuste fiscal".
La industria de la construcción registró un descenso de casi el 9%, marcando la mayor baja de la última décadaEsta retracción ocurre por el efecto combinado de la pesificación forzosa del mercado inmobiliario -dado que hay reticencia a encarar nuevos proyectos- más la ralentización de la inversión pública.
LOS REFERENTES DEL MODELO TAMBIÉN SUFREN

Resulta todo un contrasentido para un "modelo" que se jacta de su perfil productivista y pro industrial, que el sector que aparece más saludable sea el bancario, que acusó un crecimiento del 17,8%, mientras que el promedio de la industria cayó 1,5%, de acuerdo con mis estimaciones.

Y el costado más dramático de esta retracción productiva ocurre en las provincias que dependen de actividades primarias. En algunos casos, los problemas se derivan de los "efectos colaterales" de políticas que se empeñaron en mantener bajos los precios internos para el consumo y aplicar restricciones a la exportaciones. 
Un caso líder de ésto es el de los frigoríficos, una industria que vio cerrar 120 plantas y perder 12.000 puestos de trabajo en dos años, al tiempo que el stock vacuno nacional cayó en 10 millones de cabezas. En el actual contexto, a nadie le sorprendió demasiado cuando, en los últimos días, se conoció el cierre de Carnes Pampeanas, el mayor frigorífico de La Pampa, dejando sin empleo a 300 trabajadores
Numerosas economías regionales en problemas se suceden periódicamente a lo largo y ancho del país, desde los yerbateros del norte hasta los productores vitivinícolas de CuyoTodos con inconvenientes como consecuencia de la pérdida de competitividad, ya sea por atraso cambiario o por tope a los precios establecidos en el mercado interno. En este contexto, el caso que se transformó en ícono de esta situación es el de la aceitunera Nucete, una típica empresa familiar que anunció el cierre de su planta de La Rioja ante la imposibilidad de seguir costeando un negocio deficitario. Principal aceitunera de la provincia, esta firma no fue víctima de la mala gestión sino, irónicamente, de las políticas pro-industriales del modelo.
Ocurre que fueron las represalias comerciales de Brasil -en respuesta al cierre importador diseñado por Guillermo Moreno- las que dejaron a Nucete con los números en rojo. Ahora, el gobierno riojano aparece con un "parche" a la situación, al aportarle el equivalente a un jornal y medio a los trabajadores por un período de tres meses.
NO SON BUENAS LAS PERSPECTIVAS

El denominador común a todos estos casos, subyace el problema de la pérdida de competitividad, derivada del atraso cambiario y también de la insuficiente inversión en maquinaria y tecnología.

La expectativa de los analistas es que el Gobierno evitará una acelerada brusca del dólar, dado que privilegia la compra de divisas a bajo precio para mantener las reservas del Banco Central y teme porque avanzar en una fuerte devaluación eleve aún más la inflación. Es indudable que un dólar tan bajo termina castigando a la producción nacional, y los fuertes incrementos de costos y salarios -con un billete verde que crece por debajo- no hace más que encarecer el "Made in Argentina".
Una encuesta difundida por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa agrega asidero a los malos pronósticos: para el 77% de los consultados, la economía agudizará su pérdida de puestos de empleo.
La descripción que hago dista bastante de la interpretación que muchos le daban al concepto de sintonía finaEn parte por problemas irresueltos que se arrastran desde hace años -como la inflación, las tarifas congeladas y el dólar anclado- y en parte por la aplicación de remedios que agravaron la enfermedad -como el cepo cambiario y el bloqueo de fronteras- el Gobierno K enfrenta una muy difícil situación.
Y es la de querer escaparle al plan Recesión para Todos, que de ninguna manera estaba en agenda anunciar, que choca de frente con el Relato, y que claramente sobrevuela cada vez que CFK utiliza la cadena nacional para, precisamente, negarlo.


martes, 10 de julio de 2012

Se nos agitan las aguas, Señora!


Por Ariel Torres

A esta altura de las cosas, señora, usted ya conoce el respeto y la admiración que le tengo. Sabe también que soy un soldado (raso) de la causa, y que no la considero una presidenta, sino una reina. Por eso, desde la humildad de un lacayo servidor permítame el atrevimiento de decirle que están pasando cosas raras; señora, se está enturbiando todo. En nombre de su reino, haga algo! (además de hablar, digo.)
Ya es todo un síntoma muy preocupante el hecho de que se le están animando todos. No me refiero sólo a Moyano, que es un peso pesado, claro que convengamos que Néstor lo quería grande y poderoso, y así lo hizo. Tampoco estoy hablando de Scioli, que, aunque no me lo explique, está lleno de votos. Estoy hablando de una sarta de audaces que empezaron a vender un relato distinto. Hasta ahora había un solo relato y una guerra cultural ganada, y de pronto aparecen estos pícaros que dicen o hacen cosas que no me gustan nada.
Y como para muestra basta un botón, un buen ejemplo es la senadora Rojkés de Alperovich, la mujer del gobernador tucumano. Persona de su confianza, señora, y un alineado -no dije alienado- total. Pues bien, esta semana se concedió el tupé de elogiar a Moyano y de decir que usted no va a ir por la re-re. Es gravísimo. La Rojkés antes no iba al baño sin pedirnos permiso. O hacemos algo .señora nuestra- o se nos va a animar hasta Barone.
También fue el otrora amigo Lorenzetti -presidente de la Corte- el que criticó la re-re. Uno entiende que se muera de ganas de mudarse a la Casa Rosada, pero eso de hacer un raid mediático para tirarnos pálidas me parece, como diría usted, too much (a propósito, felicitaciones, lo está pronunciando mucho mejor). Se acuerda, milady, cuando una llamada suya lo hacía temblar? Este señor no sabe quién tiene el monopolio del micrófono? Y si le volvemos a mandar a Hebe? Y si lo asustamos con Todorreno Oyarbide? No creo que funcione. El que nos podría dar una mano es Zaffaroni, siempre que no esté muy ocupado con sus operaciones inmobiliarias.
La gota que derramó el vaso fue que Aníbal haya reconocido que lo de la inseguridad no es una sensación. Es cierto que tiene sus cuentas pendientes con la Garré, pero no estoy dispuesto a soportar que nos reme en contra. Aníbal es el general del ejército de los sometidos. Si se atreve a deslizar una crítica es porque estamos en el fondo del mar. Hasta prefiero una deserción de Víctor Hugo; total, la gente no le cree ni cuando canta los goles.
Sabe lo más precupante? Que la que se esconde detrás de las cortinas sea YPF, nuestra YPF, cuando el miércoles subió los precios 7%. Pero cómo, no iba a estar al servicio del pueblo? Señora, llámelo a Kicillof y pídale una explicación. Primero, porque nunca hay que privarse de una clase de mi amigo Kichi, que entre Keynes, Marx, Moreno y Galluccio está logrando una síntesis incomprensible, pero superadora. Y segundo, porque es un chico al que cada tanto hay que tirarle las orejas. La economía cruje y él anda por la vida sonriendo hasta en los velorios. Esas patillas siempre me trajeron mala espina.
Ya hace unos días vengo haciéndome mala sangre con los columnistas políticos de los diarios: parece que se pusieron de acuerdo para especular con que usted, señora, no está bien. No es que antes la trataran con algodones, pero ahora se animaron a poner en duda su... -me tiembla el pulso, no sé cómo decirlo-, su... equilibrio emocional. Pusilánimes! Irreverentes! Confunden carácter con perturbación; un simple cambio de humor con inestabilidad anímica; congoja con depresión.
Lo que sucede es muy simple, mi señora: se la dan de psicólogos y no entienden nada. Sólo una persona que está en todos sus cabales es capaz de gobernar en medio de una crisis feroz sin escuchar a nadie; sólo alguien que está muy cuerdo puede sobrellevar la compañía de Moreno; sólo el que está en perfecta armonía espiritual y psíquica resiste a un vice como Boudou y sus Cicconerías.
No quiero aburrirla mucho, pero insisto con mi clamor. Haga algo porque se están animando todos. Qué es eso de que Abalito Medina vaya a hacer papelones a Diputados, negando la inflación, la inseguridad y los billetes de Ciccone. No negó la ley de gravedad por falta de tiempo. Sospecho lo peor: se creyó que es jefe de Gabinete.
Pero lo que me saca de quicio es que Lorenzino saque la cabeza y hable. Yo que usted le aplico un golpe de Kicillof ilustrado. Y no entiendo lo de Boudou pidiéndole seriedad a Scioli, al que aún las carcajadas no lo dejan hablar.
Monarca nuestra, reaccione. Sí, sí, ya sé que esta semana habló todos los días, que hizo estallar el anunciómetro y que tiene previsto pelearse con la otra mitad del mundo en las próximas horas. Pero quizá con eso no alcance. Se disgrega la tropa y se nos atreven hasta los cuatro de copa. De buena onda le pregunto: no habrá algo para corregir, para cambiar, para reiniciar, para revisar...? 
Su respuesta, no por conocida, deja de ser reveladora: "Retírese, desestabilizador".

jueves, 5 de julio de 2012

Keynes se nos mataría de risa.


Por Ariel Torres


A CFK le preocupa cada vez más -por lo bajo- la caída de la inversión en la Argentina. Y tiene razón en estar preocupada. Eso para por no ocuparse cuando se podía hacerlo. La inversión interna bruta fija sufre una muy fuerte retracción, que profundiza la caída de la actividad, a nivel general. Es cierto que los niveles de inversión de 2011 fueron récord, pero eso es para los paupérrimos niveles argentinos, que históricamente son bajos. Pero la mandataria sostiene que la situación es producto de la falta de voluntad de los bancos privados para dar préstamos a los inversores. Y decidió que la mejor opción... es obligarlos a que lo hagan.
Expresar que la caída de la inversión es producto de la falta de crédito es -como mínimo- muy discutible. De hecho, en 2011 no hubo más préstamos al sector privado que ahora y, sin embargo, como destacó la Presidenta y coinciden estadísticas privadas, hubo un récord.
Lo que sucede -y es una verdad de perogrullo- es que lo que se necesita para que haya inversiones es que haya una perspectiva de negocios. Así, incluso las compañías reinvierten sus propias utilidades. La recuperación que se inició en 2002 no necesitó de crédito. Internacional no había, ni lo hay hoy por el default, y el mercado de capitales local estaba destruído por el corralito, el corralón, el default y la pesificación.
Ningún empresario razonable pedirá créditos para invertir si no tiene una perspectiva de vender más. Por poner un ejemplo de estos días: qué sentido tendría que Nucete quisiera ampliar su producción cuando por las guerras comerciales con Brasil tiene riesgos de no poder colocar lo que actualmente elabora?
Quién querría invertir cuando la Argentina no deja de perder competitividad incluso con los países limítrofes a raíz de la alta inflación en dólares que padece?
En otro orden, si alguien quiere comprar equipamiento importado, ya que muchísimas máquinas no se fabrican aquí, qué posibilidades hay de hacerlo, de conseguir primero las licencias y luego las divisas para pagar? Y si una compañía extranjera invierte aquí, qué posibilidades tiene de poder disponer de esas utilidades? Prácticamente nulas.
CFK se quejó y se queja de que hay bancos que cobran extravagantes tasas del siete por ciento anual a España, pero para la Argentina llegan a duplicarse. Es porque España tiene riesgo de caer en default, mientras que la Argentina ya lo está. Es muy probable que si el país normaliza las relaciones con el Club de París, logre financiamiento baratísimo para la inversión. Y si los bancos locales no fueran capaces de competir en ese frente, se quedarían fuera del negocio. Cristina Kirchner firmó en 2008 un decreto en el que le ordenaba arreglar con el Club al entonces ministro de Economía Amado Boudou. Pero desde entonces no hubo una sola novedad. La Presidenta critica ahora a los bancos que financian el consumo, pero ella misma señaló que precisamente el consumo era el motor de la economía y que salvaría al país de los influjos de la crisis internacional.
Además, el discurso del martes pasado fue el adiós a las ideas de John Maynard Keynes. Cristina Kirchner quiere que en medio de la caída de la actividad económica los privados inviertan para tratar de revertir el ciclo, mientras el Gobierno, según las estadísticas del Indec, paraliza obras públicas y de infraestructura.
ENUNCIADOS KEYNESIANOS
Los conceptos y enunciados vertidos por John Maynard Keynes forman, en su conjunto, una corriente o teoría que actualmente lleva su nombre. Algunas de las características más importantes de la Teoría Keynesiana son:


  • Es una teoría macroeconómica, es decir, a partir de este momento se analiza el comportamiento de la economía en el ámbito agregado. Por este motivo, se consolidan los términos de Demanda Agregada y Oferta Agregada.
  • Es una refutación del liberalismo (laissez-faire).
  • La teoría económica de Keynes lleva directamente a la política económica por él mismo recomendada.

  • d) Su principal interés es explicar cuáles son los determinantes del volumen de empleo, más allá, considera un desempleo masivo NO VOLUNTARIO.
    e) Resurge el rol del Estado como el único ente que puede regular la situación del desempleo.
    f) Denuncia la falacia del ajuste automático propuesto por los clásicos en su momento. De esta manera se enfoca hacia un equilibrio cambiante.
    g) Debido a que el dinero juega un papel importante en su teoría, se le llama también teoría de una Economía Monetaria.
    h) La inversión tiene gran importancia para lograr un cierto nivel de empleo.

    KEYNES SEGUN CRISTINA Y LA CAMPORA

    El amigo John postuló que en un escenario recesivo los privados, asustados, no invierten aunque les regalen el dinero, lo cual profundiza la retracción. La solución, dijo Keynes, es que el Estado rompa la "trampa de la liquidez" aumentando la inversión pública. En este caso, nuestra Presidenta, que, como Néstor Kirchner y el viceministro Axel Kicillof, se autodefine como "keynesiana", hace todo lo contrario.
    El Tesoro Nacional se niega a ayudar a la provincia de Buenos Aires forzándola a pagar aguinaldos en cuotas y paralizar la obra pública. Condiciona la asistencia a que el gobernador demuestre que administra bien. En la lógica oficialista, por qué está mal cuando Angela Merkel se lo hace a Grecia y bien cuando Cristina se lo hace a Daniel Scioli?
    La viuda de Néstor Kirchner tiene razón en preocuparse por la tendencia de la actividad, pero -como casi siempre últimamente- equivoca el remedio. Debería en cambio desmontar muchas medidas que tomó desde que obtuvo la reelección si quiere que la economía la ayude a lograr otra.
    Y pedir ayuda para desmontar esas medidas. Algo que -como sabemos- jamás hará...

    miércoles, 4 de julio de 2012

    La psicología presidencial, en jaque.


    Por Ariel Torres

    Hace algunos días, el foco de la política se posó sobre un factor que gravita cada vez más en la escena oficial: la emotividad de la Presidenta. Algo que no se pensaba que CFK tuviera: emotividad espontánea. En algunos discursos viene apareciendo una Cristina Kirchner salida de su eje. Con argumentos incorrectos, desbordada, comunicó –el martes pasado por ejemplo- decisiones gravísimas mientras intentaba reprimir el llanto y disimular la ira. Si en Angola fue llamativa por lo eufórica, esta vez sorprendió por lo ansiosa y depresiva.
    Es indudable en este caso que la subjetividad del que manda se ha vuelto más decisiva que nunca desde que en la vida pública impera un unicato. Una sola fuerza política domina casi todo. Esa hegemonía revierte, además, hacia dentro del Gobierno. Desde que falleció Néstor, las decisiones están sujetas a un micromanagement cada vez más unipersonal. En ese contexto, a la señora de Kirchner se le ha vuelto borroso el límite en el que termina su yo y comienza el Estado. El último domingo explicó al primer ministro chino que el vínculo entre su país y la Argentina estaba fortalecido porque las relaciones bilaterales se oficializaron el día en que ella cumple años y porque el telegrama de esa oficialización se cursó en la fecha en que tuvo a su primer hijo. (cuac!)

    Quizás haya otra razón, más poderosa, para que la psicología comience a desplazar a la ciencia política en la explicación de los asuntos colectivos. Desde hace dos años la presidenta está expuesta a una serie de traumas ante los que cualquier ser humano resultaría vulnerable. Néstor enfermó y fue operado en dos ocasiones; después falleció y la dejó al frente del Gobierno, con el desafío de ganar las elecciones; cuando lo consiguió, le diagnosticaron un cáncer; ya extirpada la tiroides, le informaron que el diagnóstico había sido equivocado. Cómo viene procesando su psiquismo esta secuencia? Qué impacto tiene la distancia de los hijos, la enfermedad de Máximo, la radicación de Florencia en España? Qué secuelas ha dejado el déficit hormonal? Esas incógnitas tienen un significado político cambiante: las lágrimas que antes provocaban empatía, hoy a muchos les causan intranquilidad. Sobre todo desde que el ajuste económico somete a quien lo conduce a más y más presiones. Aquella advertencia de Kirchner a los ministros, "no hay que llevarle problemas a Cristina", tiene otra resonancia.
    Hubo otros pasajes que mostraron que los pesares del corazón guían la acción oficial. Al quejarse por la protesta de Moyano, por ejemplo, la Presidenta dijo que lo hacía "con todo el dolor que una lleva encima, porque es mucho el dolor de las pérdidas irreparables que te afectan la salud, no solamente, incluso, de uno mismo, sino hasta de la propia familia, que sufre la tensión y el estrés.". Terminó enfadada y sollozando: "Por esa Argentina él se murió. Y parece ser que sólo somos merecedores de agravios, descalificaciones e insultos". Fue imposible saber qué era más revelador, si la gestualidad de la oradora o la cara de estupor de los ministros que la rodeaban. Estaban asistiendo a un impensado teleteatro lacrimógeno.

    Cristina está convencida que su marido entregó su vida por el bienestar general. Esa tesis se está transformando en un recurso retórico puesto al servicio de una operación crucial: la tercerización del ajuste. Con la evocación de la muerte del esposo, Cristina Kirchner aduce que ya dio todo lo que tenía para dar. Ahora toca a los demás aceptar limitaciones. La pérdida de Kirchner es el módulo con el que se medirá, en adelante, toda abnegación.
    Ese mismo día, la viuda presidencial confesó no comprender la falta de altruismo. Salvo, dijo, "que haya más que cuestiones gremiales o políticas, en el marco de lo que sucede en la región, es decir, del desplazamiento de Fernando Lugo en Paraguay". El remate, de manual: "No creo en las brujas, pero que las hay, las hay". Quedó al desnudo otra proyección de la intimidad del Relato: cuanto más numerosas son las dificultades, más intensas se vuelven las fantasías persecutorias.
    CFK organiza su política alrededor de un supuesto principal: hay un enemigo. Ese enemigo está oculto y, en su racionalidad ilimitada, es capaz de orquestar operaciones en los más diversos planos. La candidatura de Scioli, el paro de Moyano, la toma de Cerro Dragón, la presión sobre el dólar y la caída de Lugo, por ejemplo, pueden ser parte de una misma trama.
    El convencimiento acerca del complot incesante no sólo condiciona la interpretación de los fenómenos. También impone un método. La información debe estar rodeada de secreto por temor a que una filtración dé ventaja al adversario. Las novedades siempre corroboran las hipótesis preexistentes, sobre todo porque los informantes adecuan sus explicaciones a los presentimientos de su jefa. De los colaboradores se aprecia casi sólo la lealtad, que es puesta a prueba con pequeñas humillaciones. Por las dudas, cada actor tiene un segundo que lo vigila: Lorenzino a Kicillof; De Vido a Moreno; Garré a Berni; Alak a Julián Alvarez; Puricelli a Forti, y, por supuesto, Scioli a Mariotto.
    La máxima del Padrino: El poder siempre está en guerra y quien propone un acuerdo es el traidor. A partir de esta visión la señora de Kirchner aborda sus dos desafíos más complejos: el ajuste económico y la sucesión presidencial.
    Persuadida de que no hay dinámica que consiga sustraerse a la voluntad de la política, donde otros ven desequilibrios que son el resultado de procesos impersonales, Cristina Kirchner ve conspiraciones. Detrás de la fuga hacia el dólar primero estuvo Jorge Brito, y después se sumaron los medios; la insuficiencia energética no se debe a que los precios son insostenibles, sino a la perversidad de los accionistas de YPF; la inflación es culpa de empresarios insaciables, no de una macroeconomía cortoplacista; y la Argentina es sancionada en su comercio por las maquinaciones de los fondos buitre.
    Si hay algo que es imposible de comprender con la lupa de este reduccionismo político es el funcionamiento de los mercados. El "vamos por todo" es, para esta mentalidad, la estrategia defensiva frente a los poderes corporativos que "vienen por nosotros". A la luz de esta contradicción de vida o muerte, Cristina Kirchner lee el duelo sucesorio. Scioli no es un candidato que aspira a heredarla. Es el mascarón de los que pretenden derribarla.
    Desde el punto de vista psicológico –o psicótico- esta concepción es siempre inquietante, comienza a generar cierta alarma e inquietud porque han aparecido circunstancias que vuelven a los fantasmas más creíbles. Y ya se sabe que el que ve fantasmas, es porque ha estado en el castillo. El límite de la expansión económica ha desencadenado una disputa distributiva. Y, como la Presidenta no puede volver a postularse, se ha activado la competencia por su reemplazo.
    Tal vez la señora de Kirchner radicalice su encierro, ya que las brujas a las que teme se volverán más verosímiles. Porque, como dijo Henry Kissinger, "también los paranoicos tienen enemigos".

    lunes, 2 de julio de 2012

    La Percepción lo cambia TODO

    Por Ariel Torres




    Hoy es un día especial para mi. Muy especial. Hoy hace un mes que se murió mi papá, el viejo, mi viejo. Todos estos días de este último mes han sido especiales, tristes, sórdidos de a ratos, oscuros por momentos, descoloridos, átonos. Es la verdad. Varios me han preguntado -repetidas veces- si me pasaba algo; incluso, los más perceptivos se comunicaron de cualquier manera con un lacónico: "a vos te pasa algo, no?"

    Entre tantas cosas que me dijo mi abuelo conforme yo crecía, una vez me aplomó una frase que se convirtió en una especie de Padre Nuestro para mi. El viejo me dijo: "El único amor incondicional que existe es vertical, m`hijo, porque uno mira hacia arriba y ve a su padre... y mira para abajo y ve a sus hijos. Todo lo demás -y abrió sus brazos- es negociable." En este mes de pensar en la muerte de mi papá, lo que en realidad he hecho ha sido tratar de dilucidar lo que su bajada a la tierra me transmitió. 

    Ese día, sentí muchas cosas, mucho de todo. Miré la tierra, sentí el aroma, percibí el aire, me invadió la tristeza, el llanto pugnaba por salir, de a gotas grandes, pero había algo más. Algo mucho más poderoso, que me tuvo clavado en la tierra un largo rato, hasta que me dí cuenta que se habían ido todos, menos mi hermano. Y los dos -los tres- allí, charlamos sin hablar un buen rato.

    Soy el mayor, el primogénito, el que se lleva las primeras palmadas, el depositario de los primeros sueños, las primeras presiones, los primeros mandatos. El de la relación tensa, la mirada desafiante, la pelea a flor de piel. El de la necesidad de aprobación, de apoyo, de empuje, de absolución. El que se fue de chico, para nunca más volver. El que cortó el hilo, el que no dejó las migas de pan marcando el camino, el que quemó las naves.

    Hoy sé lo que sentí ese día de la bajada de mi viejo a la tierra. La vida, mi vida, ha sido un escalar permanente, un subir y subir, y subir. Como la de todos. Pero en ese ascenso permanente, yo sabía que cada vez que me detuviera a descansar o a tomar aire, o a pensar, o a mirar hacia abajo para ver el camino recorrido, podía mirar hacia arriba y ver la guía, la cima, la punta de la pirámide. En esa punta siempre iba a estar mi viejo, mi papá.

    Cuando bajó a la tierra sentí un montón de cosas. Sentí que esa tierra es la mía, una corriente de energía proveniente de mis orígenes, algo que jamás debí haber dejado, algo a lo que tengo que volver. Sentí algo de posta en el aire, algo del cacique que se muere y deja su lugar a quien está previsto que lo ocupe. La punta de la pirámide.

    Por eso nada es como antes. Ya nada es igual. La percepción cambió. Hasta ese día sólo podía ver una parte de la historia, una parte de lo que hay, de lo que existe, una parte del espíritu, una parte del alma. Hoy lo veo todo con otra mirada.

    Ya nada es igual. Estoy en la punta de mi pirámide. Es tiempo de enorgullecer a mis hijos para que sigan subiendo, hoy comienza de verdad.