martes, 15 de diciembre de 2015

“Logros” del gobierno K. Un “gobierno de mierda”.

Por Ariel Torres

Me ha llegado un panfleto vía redes sociales, alegando que la gente que votó a Macri llama "gobierno de mierda" al que se va. Apelando a esa desafortunada descripción, ironizan sobre los supuestos logros de ese "gobierno de mierda". Bueno, es mi especialidad destrozar conceptos con datos, hechos, cifras, que están al alcance de todos. Y son fácticas.

Lo clarito es el panfleto, lo negrito es mío. Al detalle vamos, pues:

Con este gobierno de mierda las mucamas pasaron a ser trabajadoras como cualquier otra.
Es verdad. Ojalá hubieran hecho lo mismo con el 38% de trabajadores en negro que aún existen en nuestro país.

Con este gobierno de mierda las amas de casa se pudieron jubilar.
También es cierto. Mi madre es una de ellas, lo cual me alegra.

Con este gobierno de mierda hubo paritarias.
Siempre hubo paritarias, es una conquista del peronismo. Lo controvertido del tema es que el kirchnerismo inauguró las paritarias acorde a la inflación “esperada”, una de las barbaridades de este régimen. Las paritarias deben ser por la inflación inmediatamente pasada, medida seriamente.

Con este gobierno de mierda los homosexuales se pudieron casar.
El título “Ahora los homosexuales se pueden casar” me parece lo más homofóbico de los últimos 5.000 años.

Con este gobierno de mierda se recuperó la aerolínea de bandera.
Si el objetivo era que volaran todos, jamás se logró. Lo único que se logró es que AA incorporara 2.000 ñoquis más a su planta deficitaria, no fuera dueña de ninguno de sus aviones (todos en leasing o embargados), jamás cumpliera su presupuesto, no publica sus balances desde hace 3 años (porque nadie puede auditarlos) y sus administradores no tienen la menor idea de lo que significa dar punto de equilibrio nominal.

Con este gobierno de mierda recuperamos YPF.
Esa es muy buena. Pero de nuevo la cagaron con el método, producto de la gran ignorancia profesional y la tendencia a tomar medidas a la ligera para generar impacto ideológico. El Estado perdió 5.000 millones de dólares.

Con este gobierno de mierda muchos terminaron sus estudios secundarios con el plan COAS.
Fantástico como meta y como título de primera plana. Lo de “muchos terminaron” es la costumbre de ese gobierno de mierda: nadie tiene la menor idea de los resultados de muchas medidas tomadas sin planificación ni control. 

Con este gobierno de mierda muchos terminaron sus estudios secundarios con el plan FINES.
Ídem anterior.

Con este gobierno de mierda se abrieron decenas de Universidades públicas. 
Sería increíblemente fantástico si no fuera porque no tuvieron el tino de preguntarles a los que saben, que son los académicos, para que realmente sirvan para lo que se crearon: que más estudiantes puedan acceder a carreras de grado acordes a las exigencias profesionales del futuro. Nadie necesita más contadores, más abogados…

Con este gobierno de mierda se desendeudó al país.
Absoluta y totalmente falso. Lo único que se logró en defaultear deuda genuina, y convertir deuda corta en deuda larga, a tasas ridículas de tan altas y con intereses que pagaremos todos. Siempre pagamos todos, o casi todos.

Con este gobierno de mierda se lanzaron dos satélites.
Muy cierto. Una lástima la mentira de que los componentes de los satélites eran 85% argentinos. No llegan al 15%.

Con este gobierno de mierda volvieron científicos al país.
Una verdad a medias. Y se sabe que las verdades a medias pueden convertirse en las peores mentiras. El 80% de los científicos que volvieron, lo hicieron porque no tenían lugar en otra parte. Triste, pero real.

Con este gobierno de mierda te pudiste quedar con ese terreno que usurpaste pagando unos pocos mangos.
Gravísimo. La palabra “usurpar” me libera de seguir hablando. Y tengo mucho por decir.

Con este gobierno de mierda se ganó un premio Oscar.
Y ojalá ganemos más.

Con este gobierno de mierda se produjeron la mayor cantidad de películas. 
De cada 10 créditos otorgados para la producción de películas, sólo se terminaron 1,5.

Con este gobierno de mierda no se le pagó a los fondos buitres.
Gravísimo error. Pero el error fundamental lo cometió Néstor, porque cuando arregló con el 93% de los acreedores, al otro 7% lo borró del planeta de deuda. Si no querés pagar, no pagues, pero la deuda la seguís teniendo, y pasa el tiempo y tenés más, y más, y más. Por más antipático que sea, la cosa es así. En cualquier galaxia.

Con este gobierno de mierda hubo libertad de expresión.
Absolutamente falso. Se disciplinó a la tropa periodística mediocre con pauta oficial, haciéndolos pusilánimes y obedientes. Pero tampoco seamos tontos, la prensa hace rato que no es libre.

Con este gobierno de mierda descendió notablemente la desocupación.
Creo que no hay tópico más falso que éste: disfrazar los índices –ya disfrazados- agregando los trabajadores en negro más los que cobran planes es lo más infantil que existe. Infantil y perverso, porque fomenta la ignorancia, que es lo más terrible que le puede pasar a una persona.

Con este gobierno de mierda te fuiste de vacaciones.
La gente siempre se fue de vacaciones. Con Menem a Miami, con CFK donde pudo.

Con este gobierno de mierda te pudiste comprar un auto.
La gente siempre se las arregló para comprar el auto que pudo según su poder adquisitivo. Comprar un auto subsidiado te puede acarrear el problema que tuve yo: se me incendió la instalación eléctrica de una Suran, y estuve 5 meses!!!! para que aparecieran los repuestos. Porque no se fabrican en el país (de una Suran), y no había dólares para importarlos.

Con este gobierno de mierda pudiste cambiar el auto.
Ídem anterior.

Con este gobierno de mierda te subsidiaron servicios.
Que nos costó miles de millones en energía importada, y cortes de luz, porque los concesionarios no invirtieron lo que no tenían. Tampoco se los controló, otra cosa que debió hacer ese gobierno de mierda.

Con este gobierno de mierda se sumó la asignación universal por hijos.
Correcto. Se reglamentó, mejor dicho, porque no fue una idea propia.

Con este gobierno de mierda se sacaron 48 leyes laborales a favor de los trabajadores.
De las cuales 23 son inaplicables. Y 8 más aún no han sido reglamentadas.

Con este gobierno de mierda se sacó del sistema cuasi esclavo a los peones de campo.
Correcto. Ya casi no existen. Porque las economías regionales están quebradas.

Con este gobierno de mierda los jubilados tuvieron aumentos anuales.
Eso es fantástico. Y me saco el sombrero ante ese logro. Aplausos.

Con este gobierno de mierda se incrementó notablemente la industria Nacional.
Falso y Nulo de toda nulidad. Si así fuera, el 38% de trabajo informal habría bajado, y no sólo no bajó sino que subió al 43%.

Con este gobierno de mierda disminuyó la mortalidad infantil.
Cierto. Muy cierto.

Con este gobierno de mierda disminuyó la pobreza.
Falso. Terrible y tremendamente falso. No hay registros oficiales que avalen semejante aseveración, y los registros privados la sepultan.

Con este gobierno de mierda
Etc. Etc. Etc. Etc.
Espero enumerar muchísimas cosas más del próximo gobierno.

Lo importante no será enumerarlas, porque de hecho ya lo están. Hay que arreglarlas EN SERIO, sin falsedades ni ideologías. Sin amiguismos, clientelismo, ni corrupción. DE VERDAD. Con ingresos y políticas genuinas, para que no caigan en el tiempo, y no generen esclavos del sistema de turno.

Con vocación, con unión, a todos los que les corresponde. Les guste o no el gobierno que se los da.

Y una cosa más: la ideología no construye, relata. Los datos, fríos y perennes, están siempre allí, en algún lado, fácticamente, para que los tome el que los quiera tomar, y los exponga.


Como acabo de hacer.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Las miserias del Pueblo

Por Ariel Torres



El pueblo bolivariano ha dado un gran paso en busca de la normalidad institucional, el último fin de semana. El hartazgo venezolano se dio ya no por cuestiones institucionales, algo que integraba ya la normalidad del ADN de la comunidad de este país caribeño, sino más bien por cuestiones humanitarias. La escasez, la inflación, los precios de los alimentos, las colas para obtenerlos, como así también la crisis de los medicamentos. Con el precio internacional del petróleo cada vez más bajo, y sin posibilidades de que aumente en el año que entra, la corrupción -a la no se le puede bajar el sueldo- se ha llevado casi todo lo que el pueblo necesita para su natural sobrevivencia.

El punto de contacto con lo sucedido en nuestro país es precisamente ese: lo institucional. Es que si bien se puede engañar a muchos durante mucho tiempo, la realidad indica que no se puede engañar a todos, todo el tiempo. Hay otra cosa no menos importante: la corrupción es exitosa cuando hay dinero, pero cuando éste se acaba, se desnudan las miserias y las deslealtades propias de un sistema que se sostiene mientras hay una mano que suelta dinero sin control, y una que la recibe sin miramientos.

Eso ha pasado en Venezuela y Argentina, con diferentes tonalidades, pero con un fondo común: el abuso del poder y de los recursos.

Hablemos un poco del presente. El presidente electo de la Argentina, el Ingeniero Mauricio Macri, aún no ha asumido, y desde el saliente oficialismo se han descargado sobre la sociedad violentos estertores del aparato estatal de comunicación y publicidad, diciendo que se perderá todo lo obtenido por tantos años de populismo kirchnerista. Desde la ciencia, pasando por los subsidios, el asistencialismo indiscriminado, el fenomenal gasto público sin control, todo parece que volverá mágicamente a fojas cero con el advenimiento del nuevo color político. Miedo desde el gobierno, pánico desde las instituciones manejadas por ese mismo gobierno. Una costumbre del poder.

Mis amigos venezolanos, que los tengo muchos por haber trabajado varios años en ese bello país, me dicen por estos días que el universo chavista está cometiendo las mismas tropelías semánticas. Aprovechan la propaganda paraestatal para cargar sobre la población títulos de miedo y más escasez, pérdida de derechos, y el peligro de muerte que sobre el populismo prebendario supone la mayoría parlamentaria de los azules. Miedo desde el gobierno, pánico desde las instituciones manejadas por ese mismo gobierno. Una costumbre del poder.

Lo único cierto y verdadero por este tiempo, es que el Pueblo ha hablado, fuerte y claro. No ha habido manera de callarlo, o engañarlo más. En el caso argentino, el abuso de poder ha sido hartante y descarado. En el caso Venezolano, tuvo que llegar el hambre y la desesperación. Debió haber sido antes, pero eso habla a las claras de la inmadurez en general del electorado latinoamericano, más proclive a pasarlo bien en el presente, que pensar en el futuro de los hijos.

No importa, que sea la historia la que se encargue de los análisis antropológicos y ponga en su lugar a quienes demostraron su profunda ignorancia e incapacidad para liderar al pueblo, como así también una ausencia total de capacidad para convertirse en Estadistas, que son en definitiva los únicos capaces de cambiar el destino de una Nación.

Bienvenida democracia, plural y republicana, a mi Argentina, a mi Venezuela.

Digo.